Museo de cera — 02/24/2012 09:00

Sergio Larraín: Los cien mitos del fotógrafo de Magnum

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Murió el 7 de febrero, a las 6 am en su casa de Ovalle. Fue velado en la pieza donde hacía yoga. Al lado de la figura de un Buda. “Sergio Larraín, el gran fotógrafo chileno que dio la espalda al mundo”, tituló el diario El País de España al día siguiente de su muerte. Tenía 80 años. El único fotógrafo nacional en ingresar a la agencia Magnum, contratado por Henri Cartier-Bresson, en 1958. Comienza a arrancar el mito. La doble ausencia de Larraín.

Sergio Larraín (1931-2012)

ENIGMÁTICOS TESOROS DE SU HISTORIA
Se va de Chile. Estudia Ingeniería Forestal, en la Universidad de Berkeley. Abandona la carrera, parte a lavar platos a un bar de Nueva York. Se compra una cámara Leica IIIC. Regresa. Registra a los niños que duermen a la orilla del río Mapocho. Se va, vuelve. Una serie sobre Londres y Valparaíso lo consagran. Larraín viaja a Italia, Francia, España, Portugal, Medio Oriente, África, el sur de América. Dispara con su cámara y las fotos ilustran The New York Times, O Cruzeiro, Life y Paris Mach. Larraín captura al capo de la mafia siciliana Giuseppe Russo. Registra el matrimonio del Sha de Irán con Farah Diba. Va por el Cuzco, se detiene. Captura. Los incas son los pobres del Mapocho.

Larraín aún no ha regresado. Sus amigos, familiares y cercanos no saben mucho más de él. Larraín se fue con una princesa húngara a recorrer los canales de Venecia. Tiene el dinero suficiente para estar varias semanas alojando en el mejor hotel de la ciudad. Larraín no está en Santiago, y quienes visitaron su casa en la capital, administrada por su padre, el arquitecto Sergio Larraín García-Moreno, saben que la herencia es grande. Pinturas de Salvador Dalí, Roberto Matta, vajilla de oro. Larraín, el fotógrafo, que le dio la espalda al mundo, suma mitos a kilómetros de distancia, de las calles de Providencia que lo vieron crecer.

Larraín, quien decía que tenía tres maestros (Cartier-Bresson, Oscar Ichazo y Adolfo Couve), regresa a Chile. Son los primeros años de la década del 70. Compra un terreno en La Reina. Deambula a pies pelados. Se cambia a vivir a El Arrayán. Se alimenta de comida macrobiótica, basada en los principios del yin y el yang. Es septiembre de 1973, llegan los militares a allanar su casa. A días del golpe militar, Larraín, el único fotógrafo nacional en ingresar a Magnum, toma una decisión.

OFF AL LENTE
Larraín no volverá a salir de Chile. Sólo una vez a fines de los 70. El destino: las islas Galápagos. Dispara imágenes. Se las envía a Cartier-Bresson, quien acepta algunas por cortesía. No hay seres humanos en las fotografías. Larraín se instala en el Valle del Limarí. Tiene una pequeña casa de adobe en Ovalle y una parcela en Tulahuén. Sigue las enseñanzas de su maestro, el místico boliviano Óscar Ichazo. Reparte folletos que firma como Alhamdu Lillahi. Pinta cuadros. Serie de paisajes. Fotografía piedras, fondos de agua, texturas de la tierra. Larraín, fue alumno de Adolfo Couve, quien lo visita un día en Ovalle, a mediado de los 80, y comparten una once con dos alumnos de Larraín, a quienes les enseña yoga.

Le envían una fotografía, desde la sede de Magnum en París, para que la firme, tomada por él hace dos décadas en Londres. Ha sido vendida a una empresaria que desea tenerla en su estudio en Nueva York. Es una gran suma de dólares. Larraín firma, y a los 20 días tiene un cheque en el Banco de Ovalle con su nombre.

Es el terremoto de 1985. Santiago de Chile. Magnum le suplica a Larraín que viaje a la capital a sacar fotografías. Nunca llegan a destino. Su autor se encarga de que no lleguen. El fotógrafo, que le dio la espalda al mundo, reúne todos los sábados, en la plaza de Ovalle, a un grupo de gente a practicar yoga. La prensa local lo paparasea. Roberto Bolaño escribe: “Rápido, ágil, joven e inerme, la mirada de Larraín: un espejo arborescente”.

Es martes 7 de febrero, Agnès Sire está en París. Cae nieve en el fondo. Sire, es especialista en la obra de Cartier-Bresson y Larraín. Los conoció a ambos. Esa tarde, una carta circula entre los integrantes de Magnum. Se ha ido el hombre que le dio la espalda al mundo.

5 Comentarios

  • Buen articulo. Pero tiene dos faltas de ortografia. Bajilla y paparasea. Creo :/

  • Hola Mariana, recibido y cambiada la vajilla, paparaseo es ya un americanismo. Esperamos que el pero no le quite la calidad al artículo. Te faltaron tildes en el comentario sí (broma). Saludos y gracias!

  • excelente artículo sobre el maestro…eso es tener cojones…

    saludos

  • Creo que es el mejor artículo que he leido, de Sergio Larrain, ameno, directo, buen uso del lenguaje descriptivo, una buena extención un siete.Felicitaciones.

  • Pero que detalle, cuan profundo fue su obra y el como persona. Definitvamente, una pérdida en el arte y la fotografía chilena, pero quedará para siempre, como uno de los grandes, el mentor de “fotografíar por el sólo gusto de fotografíar”

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