Museo de cera — 04/23/2013 18:41

No olvidamos el acordeón de Don Egidio

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Nosotros, que sólo sabíamos que cantaba lindo, que conocía cualquier melodía que llegara a sus oídos y que alegraba cada mesa. Nosotros no tenemos idea de dónde está el acordeón de Don Egidio Altamirano. Pero lo recordamos tal vez entre medio de las sillas que cojeaban en el bar Las Tejas, recibiendo las monedas a veces aceitosas que llegaban a sus manos, agradecido, sonriente y siempre guardando una última canción para despedirse. Una vez, hace bastante tiempo ya, casi dos años, Don Egidio apareció puntual, con un traje gris y dispuesto a recibir las instrucciones para el show que abriría el lanzamiento de Tiempo de Balas. Nos acompañó, compartió el vino, el cariño y la alegría que sentimos ese día. El recuerdo se hace borroso, triste a ratos, pero sobrevive una imagen: la de su acordeón en un vaivén que sólo él era capaz de comprender, pero que nosotros, su público, recibía con gracia, aplausos y alivio. Porque Don Egidio fue quizás el único invitado que, de improviso,  nos hacía sentir que estábamos pasando un momento grato, espontáneo y que lo conocíamos. Conocíamos a Don Egidio, el mítico acordeonista del bar Las Tejas, que no se iba hasta que tenía a todos contentos en una mesa.

Don Egidio Altamirano

3 Comentarios

  • ¿A quién le importa si esos dedos ya no presionan el teclado por unas notas musicales de otro tiempo?¿Folklore urbano, folklore campesino, qué es eso? hoy tengo un japi awer y mañana tal vez cambio el auto

  • gracias por darte el tiempo de escribir una pequeña reseña.

  • la cultura propia de este pueblo, como siempre olvidada y escondida detrás de las fantasías comerciales importadas por esta economía abierta

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