Museo de cera — 06/14/2011 00:47

La Tigresa del Oriente: La mujer que hace lo que quiere

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¿Qué se imagina usted que debería estar haciendo una mujer de 67 años? En su casa, cuidando a los nietos, seguramente. En cambio Judith, está en otra: cumpliendo su sueño.

Fotografía: Francisca Molina.

1 Abril. La entrevista fue concertada para la prueba de sonido. En el Bar El Clan los productores junto a su manager probaban el audio para ella. Sólo cruzaron un par de palabras: “está descansando en el hotel”. Nos fuimos en el taxi rumbo al Hotel Príncipe de Asturias, en el Parque Bustamante, junto a los encargados de la presencia de la reina felina en Chile. Después de Chile, la autodeclamada “superestrella de la canción popular” podrá bailar de una vez por todas en Jerusalén. La gira latinoamericana continúa, la última parada es Santiago.

Llegamos al hotel y esperamos que Judith baje a cenar. Junto con periodistas de The Clinic esperamos pacientemente su aparición. Pasaron minutos. Más de treinta y seguimos sentandos en el lobby del hotel, y el productor nos dice que Judith no va a bajar. Que mandó a pedir que le subieran la comida. Seguimos esperando y suena el teléfono de la recepción “La Tigresa del Oriente llama a Fito”. Entre risas, Fito, el productor, contesta, corta y dice determinado: “un espejo, necesitamos un espejo”. Seguimos esperando a la artista que pasó de peluquera a empresaria y diva latina, mientras los de The Clinic se aburren y se van. Fito vuelve y nos dice “mejor en el camarín del Clan”.

De vuelta en el bar, nos sentamos a esperar y se escucha un barullo. Era ella con sus bailarinas, que con sus maquillajes sobrecargados, trajes brillantes y escotados, se paseaban por el bar, sin dejar indiferente a nadie.Entre aplausos y risas, suben al segundo piso. Al rato Fito nos llama y nos pide que subamos.

En el camarín la blonda peruana, Judith Bustos, está sentada junto a sus tres bailarinas. De riguroso leopardo, nariz pintada, piel tersa y brillos hasta en las piernas nos recibe con una sonrisa. En el recinto se pasea Cholita Sound, una mezcla rara entre sonidos andinos electrónicos y disfraces exagerados, y la más alta denegación de cultura latinoamericana. Esta mujer, que se ha ganado el título peso pesado de “la diva de Youtube”, y que sigue residiendo en Lima pero vive en giras, tiene un gran manejo con los medios. Sabe exactamente qué y cómo responder y donde desviar la atención con recursos, a veces, insospechados.

 

Fotografía: Francisca Molina.

YO, TIGRESA
-¿Qué es lo mejor de ser la tigresa?
-La paso bien, cuando hago un show como ahora en la noche lo vamos a hacer. Vamos a cantar y a bailar y vamos a ser todos felices haciendo música porque eso es parte de la vida, porque la vida no solamente es trabajar y trabajar, también hay que darnos un tiempo para relajarnos, pienso que es lo mejor. Y a través de mis canciones entrego alegría a los chicos y a las chicas -dice casi sin respirar-.

-Cuéntanos, ¿cómo es un día normal de Judith Bustos?
-Mi día normal es como siempre. Hay mucha gente, de diferentes países, me preguntan “Tigresita ¿cómo te ha cambiado tu vida? Para nosotros eres una reina, eres una diva”. Yo digo gracias por lo de diva, por lo de reina, pero yo no me siento ni diva ni reina. Yo sólo soy la señora Judith Bustos, no he cambiado para nada y mi vida es igual. Yo no quiero cambiar, a mi me encanta ser ama de casa, ver la limpieza de mi casa, lavar la ropa y sobre todo que me encanta: cocinar, entonces yo los fines de semana voy al mercado, hago mis compras y bueno, soy Judith.

-¿Cuál es el plato que más te gusta cocinar?
-Yo soy del departamento de la selva. Perú tiene 3 regiones, que es costa, sierra y selva y yo soy de la selva. Entonces allá hay un plato típico del departamento de la selva, el Tacacho que es un biste de cerdo, le llamamos nosotros: cecina, se fríe el plátano verde, se chanca, luego se echa un poquito de mantequita de chancho y la cecina frita encima, del tacachito ese. Eso me encanta cocinar. Y me encanta invitar a mis amigas y amigos cuando vienen a la casa a visitarme.

-¿En qué momento te diste cuenta que tenías que ser artista?
-No siempre he cantado. Me di cuenta que me gustaba la música cuando aún era adolescente, por ahí tenía mis 10 años, un día me escapé, mi madre me envió al colegio y en lugar de ir, me fui a cantar a una emisora. Regresé a mi casa y mi madre se sorprendió. Me dijo y cómo ¿y el colegio?- “No, mamita es que me duele mucho la cabeza”. Lo hice una mentira piadosa -se ríe como sólo se ríen los que cuentan una travesura pasada-.

La madre de Judith no advertiría la mentira y menos que esa escapada se convertiría en su primer acercamiento a la música. Tampoco, que su hija se tranformaría en una de las caracterizadoras más importantes de su país, ni que tendría una línea de ropa “Animal Print” ni una cadena de spas.

-¿Y después de eso, seguiste cantando?
-Después no seguí cantando porque nadie me apoyaba, ni mi madre, ni mis hermanos, bueno, yo vengo de una familia muy numerosa, mi madre tuvo 16 hijos.

-¡16 hijos! ¿Y tú eres la número?
-La quinta, entonces era bien difícil que mi madre pusiera la atención en una de ellas que quería ser cantante, bien difícil –acentúa con una voz grave- así que agarré y fui a la capital con una hermana de mi madre y me quedé ahí cuando ella regresó a Iquitos y me quedé sola, tenía 12 añitos y sola tracé mi vida, porque yo dije si me porto mal no voy a hacer nada.

Y yo no quería regresar, me había percatado, que había extrema pobreza, porque éramos muchos hermanos, demasiados. Cuando mi tía regresa a Iquitos yo me escapo y mi tía no me encuentra y se va (risas). Tenía 13 años, pero lo que si yo tenía muy, muy seguro que yo tenía que portarme bien y bueno y tenía una amiga al frente de mi casa que era costurera y ahí me quedé con ella (…) Y de a poco, cuando estaba viviendo ya en la casa de esta tía, en Lima y se iba a la calle yo me encerraba en un cuarto y bailaba a morir y escuchaba música sola, solita y cantaba sola.. Yo soy mala bailando, olvídate, no bailo para nada…

-¿Qué?
-No sé bailar, hago lo que puedo. Jajajajajajja.

-Si tú no bailas bien…

Fotografía: Francisca Molina.

DESDE LA FERIA A YOUTUBE

Judith siguó trabajando en la casa de su vecina, mientras estudiaba cosmetología, su sueño siempre fue lograr ser alguien y sabía que, para lograrlo, tenía que dejar de trabajar en una casa. Se dijo a sí misma “con el primer hombre que aparezca en mi vida, me caso”.

Con esa convicción se casó a los 17 años y tuvo 2 hijas, pero al tiempo se separó.  Ahora, sus dos hijas son profesionales; una médico veterinario y la otra sicóloga. Un día le preguntó a sus hijas ¿qué les parece si yo quiero hacer canciones?

-“Adelante mami le dijo, la mayor, nosotras estamos grandes ya no tienes por quien preocuparte y hazlo, hazlo nomás”.

-Así que ahí me decidí, me gustaba mucho la música, pero tenía la idea clara de no querer hacer canciones de otras personas”.

-¿Tú escribes las canciones?
-Sí, todas las canciones que yo canto, letra y música son mías. Tampoco sabía que podía ser cantautora, entonces cuando yo fui a inscribir una canción a la institución de autores y compositores de mi país, me dijeron ‘Sra. Judith ud. es cantautora. Ud. escribe y canta sus canciones, le felicito’, me dijo. De repente no sé cantar, pero voy a estar ahí, voy a aprender cada día.

-¿Pero has estudiado música?
-No, nada. La primera canción que hice, “Nuevo Amanecer” la grabé varias veces y me decían “está mal” “está mal”. Y yo decía cómo me doy cuenta que está mal, después solita me he ido dando cuenta ¿no?

-¿La fama fue rápida?
-Rapidísimo, estaba haciendo el videoclip de “Nuevo Amanecer” y un señor se me acerca y dice
-“Yo he escuchado su canción señora Judith, está bonita”
-“No como está bonito. Si eso lo he hecho para mi, ¿cómo sabe ud?”
-“Porque yo lo encontré en el mercado.”

Habían puesto mi canción a la venta en una feria, y yo no los sabía.

-Fue como el destino
-Claro, fue como un destino ¿no? Me dijo “quiero hacer el video con ud” y yo le dije yo lo he hecho para mi, tampoco para vender, nunca pensé en fama ni en dinero, ni nada de eso, lo hice para complacerme yo, lo que no pude hacer de jovencita. Grande fue mi sorpresa cuando alguien pues cuelga ese videito en Internet hecho en casa, y después me llamaron de la “la Warner”, la Warner Music es una disquera ¿no? Que yo ni sabía que existía. Todo eso fue una sorpresa para mí.

-Se fue armando día a día
-Solito, me empezaron a llamar, la Warner me contrató. Y el Sr. me dice “Soy gerente general de la Warner” yo seguía hablando con él, pero yo no sabía que cosa era la Warner. Yo le digo señor disculpe la ignorancia ¿qué cosa es la Warner? Pues el me dijo “soy gerente general de la Warner “ -ríe-.

-Lo mataste
-(Risas varias) A ver ¿quién es ud? (Dicen las bailarinas) Y el señor me dice “Tigresita, la disquera más grande del mundo, nuestra sede principal está en Londres y tenemos sucursal en todos los países del mundo. Quiero tener ahora a una artista peruana, acá están los más grandes como Luis Miguel, Shakira, Madonna, la Paulina Rubio” y dice: “¡Yo quiero a la Tigresa!”. Ahí yo me dije “¿qué he hecho? ¿en qué estoy metida? ¡en que lío me metí, dios mio!”. Los señores se fueron a mi país a hacerme contrato y ellos a la vez me han ayudado en gran parte, han difundido las canciones, porque después de a poco he ido grabando, completé 15 canciones. Incluso le hice una canción al papa Juan Pablo II cuando falleció.

YO NACÍ EN LA SELVA, POR ESO SOY TIGRESA
-¿Cómo nació el personaje, cuándo te convertiste de Judith a tigresa?

-Yo nací en la selva en Perú, por trabajo de mi padre que se fue a trabajar para allá, contratado por una empresa de explotación de caucho del Brasil y ya mi madre tenía 4 hijos y yo estaba en la barriguita de ella y mi padre dice, -“te vas conmigo,  no te voy a dejar sola”- y yo nazco en plena selva y por eso yo soy tigresa. Cuando comencé a hacer música, decidí que me iba a poner un nombre artístico voy a ser “la Tigresa del Oriente de Perú” ¿no?

-Claro
-Bueno, primero pensé en el vestuario, cómo hacerlo, el vestido después las botas, me imaginaba en una tigresa, que tiene melena, tiene garras.

-¿De personalidad eres igual como Judith que como Tigresa?
-Las bailarinas responden: “Sí, es igual, es igual”-.

Bueno, yo creo que todos, todas las chicas tenemos una tigresa dentro de nosotros cuando alguien se mete con nosotros ¿o no? Por supuesto, si alguien te quiere hacer daño tienes que sacar tus garras. “Grrrr “-hace su gesto característico, simulando un gato-. Ahí para ponerlo en su sitio -ríe-.

-Con respecto a las mujeres chilenas, ¿tienes alguna opinión y algún mensaje para ellas?
-Bueno, a las mujeres chilenas lo poco que he conocido a las chicas, las veo tan lindas, alegres, joviales ¿no? Y eso me encanta de las chicas y bueno, a las chicas grandes que yo les llamo, a las señoras de mi edad, porque tú sabes que yo no soy ninguna jovencita (tiene 67 años), pero hay Tigresa para rato…

-“¡Eso!”, gritan las bailarinas y productores-.

Porque Dios me está dando mucha energía física y mental. A todas esas chicas grandes les digo que no hay excusas para hacer lo que a uno le gusta, la edad no es impedimento, así que ¡chicas adelante a hacer lo que quieran! Mientras Dios les da vida y salud, aprovechen de ser felices.

Termina la entrevista y baja al escenario junto a sus bailarinas y el público la espera entre gritos, aplausos y vítores “Tigresa, Tigresa”, algunas niñas con su guante con garras, otras no tan niñas vestidas de tigresa con sus maridos. Todos bailan y cantan al ritmo de ella, mientras se proyectan sus videos. El bar está lleno y la Tigresa canta sobre sus bases, feliz y pidiéndonos que rectifiquemos nuestros errores y que aprovechemos para ser felices.

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