Museo de cera — 05/04/2012 11:43

Álvaro Peña: Suicida musical

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Dice que fue el punk más veterano del viejo mundo en los ’70. Es chileno y canta con la nariz. Álvaro Peña (68), compañero de banda de Joe Strummer (The Clash) vino desde Alemania a grabar su último disco, “Se Vende”, y a visitar su natal Valparaíso, lugar donde hace la basta de sus pantalones.

Álvaro Peña en Librería El Ciudadano. Gentileza de Sr. Cochayuyo

Tiene más de 18 álbumes y 100 canciones, pero estos no son los únicos récords de Álvaro Peña. Se ha casado cuatro veces, puede permanecer varios minutos de cabeza y hacer una pose igual a la de una rana, ya que hace yoga hace más de 30 años. El chileno que canta con la nariz, viajó a Chile a grabar su nueva producción “Se Vende”,  en la que le dedica una canción al vocalista de The Clash: “My Friend Joe”. Esto, a diez años de la muerte de Strummer, quien en los ’70 compartió banda con Peña en los 101ers.

“Voy a ir a Londres a hacerle un homenaje a Joe con todos los 101ers. Pero van quedando solamente tres, el último se murió en enero, el Simón”, cuenta Álvaro, quien recuerda a Strummer como un punk de clase alta, “un abajista que se puso a cantar con ese tono que es flaite allá en Europa” y que fue ovacionado por la crítica hasta que se convirtió en todo lo que él criticaba, “esos grupos que tienen los medios autos y viven en un penthouse… aunque yo acá estudié en el colegio ‘Mackay’ y era bien jailón”, dice Álvaro y asegura que el único proletario de los punks fue Sid Vicious.

RECHAZO AL DESCONCIERTO
Los corazones de género que cuelgan de sus zapatos se los hace “el señor Araya” en la subida Almirante Montt en Valparaíso. También le hace las bastas y le vende cintas de máquina de escribir para tipear la contraportada de sus vinilos autogestionados. “Vamos a hacer un disco con el sello Oveja Negra, así que los que yo hacía con mis monitos van a tener más valor. Pero voy a seguir en Alemania recortando papelitos, haciendo las letras a máquina”, dice Álvaro y muestra uno de sus vinilos diseñado a mano que incluye su canción más famosa, “Drinking my own sperm”.

En el ’77, Peña creó “Squeaky Shoes Records”, algo así como “Zapatos chirriantes Records”. Era el tiempo en que ningún músico chileno creaba su propio sello, los años en que ningún artista en el exilio se mantenía al margen de la situación política de Chile, pero Álvaro no hacía lo que todos. “Ellos me rechazaron. Porque no me ponía poncho ni barba, tenía el pelo corto, andaba en buzo. Me ofrecía en todas las campañas de Chile Solidaridad, pero me obligaban a mostrar los textos de las canciones porque ‘Bebiendo de mi propia esperma’ los desconcertaba”, dice Peña sobre la valoración de sus pares en la época.

Álvaro Peña de cabeza. Por Mariana Carrasco.

¡NADA!
En todas sus presentaciones con teclado –la mayoría son con banda– se pone guantes blancos, costumbre que mantiene desde los ’70. “Aprendí a tocar piano a los 30, así que yo era el más viejo de los punks. Pero nunca es tarde, porque la música vive en la intensidad, más que en el tiempo”, reflexiona y confiesa con desenfado que los guantes los usaba sólo para que le dieran monedas, como un mérito por usar un accesorio diferente, “aunque a mi me decían que toda mi música era un suicidio musical”, ríe.

Según el chileno que canta con “la guata y no con la nariz, como todos dicen”, esos años fueron de mucha anarquía personal. Recuerda que “estaba mentalmente confundido. Irme a Europa a los 29 fue como un chiste, pero uno que se va convirtiendo en realidad. No podía ver a mi hijo, no vi a mi padre morir. Estaba totalmente traumatizado, pero no podía ponerme las pilas para andar en los meetings políticos”.

“Sentía que nada me importaba y entonces qué pasaba, que me entrevistaban en una radio en Francia y todos esperaban que dijera no sé qué y me hacían una pregunta así como ‘Alvagó gggg quisquicé’ entonces yo les contestaba ’ggglalá cece lechanson ggglalalalí’, o sea, nada”. Nada, pero los locutores le decían “ah, qué divertido” y entonces venía otra pregunta y él respondía con otra gárgara en francés hasta que lo echaban del programa y lo cortaban.

Los únicos chilenos que lo ayudaron, asegura, fue la minoría mapuche en Londres. “Para ellos ‘Bebiendo de mi propia esperma’ era lo más natural, tenía que ver con retroalimentación y les gustaba cómo cantaba, decían que cantaba parecido a su música”. No eran más de 15 los representantes indígenas del exilio en la capital de Inglaterra.

CHUSMA INCONSCIENTE Y MAL OLIENTE
La única presentación pagada que hizo en Santiago fue en la librería de El Ciudadano. Luego de pasar cinco meses en Chile presentó algunas canciones de “Se Vende”, porque “acá en Chile todo se vende…”, asegura. Peña les agradeció con la frase “gracias chusma inconsciente y mal oliente”, una especie de eslogan que recuerda el tiempo en que era redactor publicitario en Chile e hizo la frase para Harinas Selecta “Usted y Selecta, la pareja perfecta”.

– ¿En serio que no lees?
–Sí, me dejaron de interesar los libros cuando llegué a Europa. No me leo un libro hace 40 años.

–Mentira Álvaro –dice Leo, el joven que organizó el concierto en la librería de El Ciudadano y que lo alojó en Santiago– si estai leyendo un libro después de 40 años…
–Aaaah sí, lo voy a ir a buscar (risas). Este es, “El libro azul de la belleza”. Viste, aquí aparecen hábitos de limpieza, es como un manual. Mira ahí la niña cómo se pasa la toalla. Acá me prestaron este libro, debe ser de los ’50, tiene hartas fotos.

–Y no lees poesía entonces… ¿Qué piensas del reconocimiento a Nicanor Parra?
–No sé qué tanto descubrió este señor, si esto viene del dadaísmo.

–Pero escribes poesía ¿sigues escribiendo?
–Sí, pero una vez alguien me decía bueno ¿tú eres poeta o electricista? y yo le dije que eso quedaba al libre albedrío. Escribo en inglés y en español, pero no en alemán porque ese idioma es para los que saben, es un idioma maldito. Es muy difícil de trabajar porque tiene muchas consonantes. Además que es muy compuesto, como los alemanes, que encuentran que soy el sujeto más divertido del mundo.

– ¿Y qué música escuchas cuando estás en Chile?
–Lucas Santana, música concreta, él hace muchos experimentos musicales. “Mostro” me gusta harto también. Cuando estaba en Londres en los ’70 no tenía absoluta idea de qué pasaba acá con la música. Recién conocí a Los Prisioneros cuando llegué el ’89 y encontré que eran iguales a The Clash. No me gusta mucho la trova, muchos se quedaron en la Violeta Parra, hay que innovar. Me gusta la música que se dispara… eso es algo que aprendí de los alemanes.

Pose de la rana. Por Mariana Carrasco.

NUECES PARA LA MÚSICA
Hace unos días, Álvaro caminaba cerca de “ese edificio que tiene como una cubierta de lata”, el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), y escuchó a una banda de jazz que tocaba en el pasaje del GAM. “Eran cuatro cabros, la bajista y el baterista eran espectaculares. Estuve cerca de una hora escuchándolos, pero al final no les hablé, les di nueces eso sí porque no tenía mucha plata y parece que les gustó harto”.

En el tiempo que ha estado en Chile “Álvaro de Valparaíso” ha caminado mucho. Viajó con una mochila chica y vuelve con lo mismo a Constance, donde lo espera su departamento de un ambiente. “No hice tantas cosas en esta visita, puro grabar el disco, puras tonteras pos, tonteras, tonteras, tonteras, mi vida está llena de tonteras”. Este fin de semana grabó un video de uno de los temas de “Se Vende” en la V Región con su banda Fatiga de Material. Los otros días, no lo sabemos. Peña es inubicable; no usa celular, no sabe mandar un mail y no le interesa aprender a hacerlo.

3 Comentarios

  • Hola !
    Me gustaría saber de que vive o mejor dicho como financia su vida el punk mas veterano ?

    Saludos y gracias,
    jc.

    • Existe un libro, existe un documental, existen articulos de prensa, internet…es cosa de que busques, leas y ya.

  • El Don allá se ha ganado fondos, pero el día a día en solitario no creo que exija tanto, además que este señor no fuma ni toma. La ausencia de vicios es la mejor cuenta de ahorro. Hace sus discos, es publicista nato, algo ha de caer.

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