Museo de cera — 11/05/2012 00:36

Tres décadas de pobreza tras los ojos de Alicia Vega

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El taller de cine que hace 25 años inspiró al documental “Cien niños esperando un tren” y que este domingo 11 de noviembre será homenajeado por la serie “Los 80″, hoy continúa llevándose a cabo. Su profesora, Alicia Vega, rememora su experiencia a través del libro “Taller de cine para niños”, donde describe cómo ha sido compartir la experiencia del cine con pequeños espectadores cuyo idioma natural es la violencia. 

Imagen: “Cien niños esperando un tren”

Si usted vio el documental “Cien niños esperando un tren”, que dirigió Ignacio Agüero en 1987, podrá recordar las imágenes de un curso de cine que se impartía en una escuela de bajos recursos de Peñalolen. El cineasta siguió clase a clase el taller de siete meses de duración. En él la profesora Alicia Vega enseñó a niños que nunca habían estado en una sala de cine cómo se dio movimiento a las imágenes y les mostró películas de los hermanos Lumiere y Charlie Chaplin.

Fotografía: “Alicia Vega”, Mabel Maldonado (Cortesía Ocho Libros)

El tiempo ha pasado desde el documental de Agüero, pero el lanzamiento del libro “Taller de cine para niños” (Ocho Libros) demuestra que no ha pasado en vano: la ya octogenaria Alicia siguió ofreciendo año a año el taller en escuelas de bajos recursos del país, y hasta el día de hoy, más de 25 años después de la primera experiencia, continúa con su proyecto en una población de Lo Hermida. 

Sin jamás dejar de lado esta rutina, Vega publica en primera persona el libro en el que describe su experiencia como gestora y directora del curso gratuito e independiente, para el cual debe cada año volver a buscar financiamiento de distintas e improvisadas formas que van desde fondos internacionales hasta aportes de amigos cercanos.

En el texto explica con simpleza cómo funcionan los talleres: sus reglas de oro, sus limitaciones y sus cambios a lo largo del tiempo, insertando cada tanto algunas experiencias personales en medio de este determinado estrato socio-económico. No se trata de un estudio sociológico, pero su testimonio serio y honesto se transforma a medida que pasan las páginas, y es inevitable descubrir entre líneas un recorrido a través de tres décadas de pobreza en Chile.

En Santiago las clases sociales sólo se relacionan de formas frías, ajenas y muchas veces inverosímiles, ya sea en el caso de que unas trabajen para las otras, se vean mutuamente en reportajes caricaturescos y discriminatorios en televisión, o en encuestas y artículos escritos a partir de esas mismas encuestas. “Taller de cine para niños” aproxima al lector -que debido al lamentable sistema educacional chileno suele ser de una clase social distinta a la cual se dirige el curso- a esta realidad social desde la descripción de una actividad, desde la experiencia personal de una profesora en una práctica que se ha llevado a cabo con una disciplina intachable, motorizada por una emoción profunda.

Entre la descripción austera rezuman detalles, anécdotas e impresiones que hacen del informe un relato cariñoso e intenso. Alicia Vega descubre que la palabra “libertad” es desconocida por los niños, que el humor es una técnica de supervivencia y que la violencia es el idioma natural, pero que “va mermando lentamente a medida que avanza el taller”.

Imagen del taller realizado en Ancud en 2011.

Pido prestado este párrafo que representa a “Taller de cine para niños” mejor de lo que yo pudiera explicar:

“Sé que la violencia vuelve y la pobreza se mantiene, pero también sé que el cine es una de las
experiencias más arrebatadoras que existen. Allí en la oscuridad de la sala, junto a otros seres semejantes, me emociono con la belleza de ciertas imágenes. Ser testigo de cómo los niños sienten estas mismas vivencias ha sido una de las mayores alegrías que he tenido y quizás sea la razón principal por la que he estado dirigiendo durante más de dos décadas un taller de cine para niños pobladores. Al momento de terminar este texto, en enero de 2012, todavía no sé de dónde sacar el dinero para el taller de este año. Sólo tengo una certeza: estas aspiraciones no se pueden acallar“.

Regalaremos una copia del libro de Ocho Libros de la profe Alicia entre los que nos cuenten sobre la primera vez que fueron al cine.

¡FELICIDADES YOLANDITA LIRA!
ERES LA GANADORA DE UN EJEMPLAR DE “TALLER DE CINE PARA NIÑOS”, DE ALICIA VEGA.
TE ENVIAREMOS LA INFO DE CÓMO RETIRARLO A TU MAIL. UN ABRAZO.

18 Comentarios

  • Probablemente una de las primeras películas que vi en el cine fue El rey león, en el desaparecido cine Alhambra de Copiapó. Me gustó harto, las canciones eran buenas y Timón y Pumba eran muy divertidos. Seguramente yo tenía como 6 años. Me acuerdo de que mi hermano (tres años mayor) me dijo que Nala iba a tener un hijo de Simba porque se habían dado un beso (en la típica escena de la jungla jajaja).

  • Tiene que haber sido una de las primeras veces que fui al cine. Era el Teatro Victoria, en Curicó. En el centro de la ciudad. Era prácticamente un evento social. Claro, corría 1987 y yo figuraba con mi hermana, mi papá y mi mamá corriendo por las butacas del cine. Íbamos a ver la matiné dominical que contaba con un popurrí de películas de disney.

    Sumergido en esas sillas que me quedaban grande y con un paquete de cabritas del porte de mi mochila, era pequeña por si acaso, miré como dos películas seguidas. Tengo que haber dormido un rato, es más que seguro, pero aún recuerdo el olor del Teatro Victoria, que hoy figura a medio caerse producto del 27/F

  • Tenía 4 años, y no sé por qué -seguramente como acto caritativo- había una función gratis de “Todos los perritos se van al cielo” en un cine que creo era el Grand Palace. Estábamos en la cola, con mis papás y mis abuelos, era inmensa, doblaba la cuadra y ya se había retrasado el ingreso por varios minutos.

    La cosa se empezó a poner tensa, no sé si fue el descontento el que transformó la fila en protesta, o fue una protesta paralela la que se fusionó con la fila -era el 89 o el 90, o sea…-, entonces llegaron los pacos, hubo forcejeos, sólo recuerdo que me taparon la cara, seguramente para protegerme de las lacrimógenas, escuché que se rompían vidrios, chuchás varias, y de pronto aparecí adentro del cine, viendo los primeros segundos de la película.

    Desde ese momento, vez que la dan en la tele la vuelvo a ver. La película me sirvió como consuelo de hecho para asumir la muerte del Pitufo, perro de la casa que todos amábamos.

    Punto aparte, felicitaciones y gracias por el artículo, sin dudas Alicia Vega ha hecho una obra que debe ser continuada por todos nosotros, a pesar, claro, de que no tengamos sus capacidades ni sus conocimientos, pero al menos ponerle empeño.

  • Recuerdo muy bien …fue una mañana de un día sábado, asistimos junto a mi hermana, al cine mas bakan que existía en ese momento, que 3D y parafernalia. Fuimos al super cinerama del cine Santa Lucia, frente al cerro Huelen (hoy alberga al al sr Lopez y sus librerías). Vimos “ET” (uuuyyy como pasa el tiempo) salimos llorando al ver como se alejaba este simpático extraterrestre. Fue la primera y ultima vez que fuimos a ese cine…los años pasaron y con mucha pena vi como lo transformaban en otra mole mas de esta gris ciudad.

  • No fue la primera, pero sí lo bastante significativa. Me recuerdo en el Teatro California, cine de ñuñoa que daba películas gratis todos los miércoles. Jurassic Park aún no comenzaba, sin embargo, para mí, todo era lo bastante siniestro. Mis papás llevaban un par de años separados, pero, de vez en cuando, se veían las caras. “Pasear a las niñas” categorizaba este tipo de actividad. Recuerdo también haber pensado “soy del porte de la uña de ese animal”, poco después el personaje sentado en el baño era deborado. El corazón me bailaba, forzándome a llorar, contra toda mi voluntad. La sala oscura, oscurísima, y más allá mis padres mandándose mensajes telepáticos, prehistóricos, insalvables.

  • Hermosa reseña ¡gracias Victoria!

  • Pie Pequeño en un cine como al frente del municipal. Aunque ahora que lo pienso no se si alguna vez hubo ahí un cine, quizás es un recuerdo semi inventado, o un sueño. Real es que después me compraron el vhs en inglés y las 300 veces que la volví a ver fue muy muy muy triste.

  • Recuerdo claramente la primera vez que fui al cine, pero no recuerdo la película. Fue en los 80´s, y mi tío y su polola me llevaron a un cine del centro de Santiago, en donde uno entraba a una galería y al final pagabas la entrada. Recuerdo las calles mojadas de la ciudad, y también las luces del cine en la entrada. La gente haciendo fila y las cabritas que vendía un caballero viejito.
    Hoy, esos espacios se convirtieron en cines porno o en ministerios evangélicos.

  • Cumpleaños de un primito. En la terraza pusieron un telón y atrás una máquina infernal ( proyector de 8 mm. , lo aprendí con el tiempo ). Y empiezan las imágenes : Carlitos Chaplin corre, salta, da vueltas, qué impresión. No queda más que yo mismo empezar a correr , saltar y dar vueltas en la terraza, contagiado por la chispa mágica del Cine. Nunca más me dejó, soy asiduo al buen cine y obviamente en el Cine ( no en la pequeña y aburrida pantalla de la Tele ).
    Gracias Alicia Vega por un hermoso legado !

  • Temuco, de tener casi una decena de teatros, pasó a ser una ciudad con UN SOLO CINE. Era el Cine Central ex Teatro Paramount, frente a la Plaza de Armas (hablando de violencia).
    Allí, en una butaca de cuero mohosa, sin palomitas (en el sur no se dice “cabritas”) y con algo de frío, vi por primera vez “Pie Pequeño”, cuando apenas me acercaba a los 5 años. La memoria podría jugarme una mala pasada porque también se pasean por mi cabeza imágenes de Bambi, pero quiero creer que fue Pie Pequeño lo primero, no por un desprecio especial hacia Disney sino porque me agrada más el mensaje de la gente del Valle, nada de princesas que se quedan sentadas; niños que salen a buscar, niños que no se resignan.

  • No recuerdo cómo se llamaba ese cine que está cerca de la Plaza de la Ciudadanía, por Nataniel Cox, ahora es una iglesia, o “Centro de ayuda espiritual”, que probablemente es un lugar donde va otra gente que se pasa otras películas, imaginarias. Quizás ya no van niños, como yo, que a los 5 años vieron como inexplicablemente un… no sé, no tuvo explicación antes y tampoco se la voy a encontrar ahora.

    “Alicia en el país de las maravillas” fue lo primero que vi en el cine, acompañado de mi abuela, que después nos llevaba a caminar al Paseo Bulnes.

  • Recién el sábado mientras viajabamos con mi hija en una micro de San bernardo a Quilicura, amenizabamos el largo trayecto recordando nuestra primera película vista en el cine, mientras para ella su primera experiencia fue con Valiant, para mi hace ya muchos años atrás fue con Bambi y ET :)

  • La primera vez que fui al cine en 1998, cuando tenía unos 4 ó 5 años. Con mi familia vimos “Mulán”. No recuerdo si fue el estreno o un avant premier, pero de lo que sí me acuerdo era que tenía miedo de los ojos amarillos de los Hunos… También me acuerdo de que el dragón Mushu hacía reír a todo el público, que se agolpaba para entrar a la sala y yo no entendía muy bien lo que íbamos a hacer hasta que vi un cartel de la película.

    Como era chico, la sala se me hacía enorme y debía estar tan eufórico de que iba a ver una película que alguien que no conocía me hizo callar.

    Si tuviera que quedarme con un único recuerdo de esa ida al cine es el temor que sentía al ver los Hunos. No me explicó el porqué, pero eran terribles, grandes y malos. De hecho, en la primera escena ya me causaban rechazo.

    Viejos tiempos aquellos… creo que si ahora viera “Mulán” y a a ejército de los Hunos, reiría. :)

  • No sé si fue la primera vez, pero es la primera que recuerdo. Era domingo porque estábamos almorzando con mi abuela.
    Después del almuerzo nos fuimos con mi papá y mi hermana a un cine cerquita de mi casa, en Barcelona. Vimos La Guerra de las Galaxias, el Imperio Contraataca. Me acuerdo que a pesar que mi día en el cine fue muy entretenido, Darth Vader todavía me da algo de susto.

  • Fuí al Grand Palace a ver “Pinocho y El Emperador de la Noche”, película que ningún otro niño de mi generación vio. Me hace dudar sobre la veracidad de esa salida.

  • uffffff, difícil de olvidar el momento cuando fuimos junto a mi hermano claudio y mi padre al ex Cine Santa Lucia, ubicado frente a la biblioteca nacional a ver una saga de películas de Jackie Chan…creo que fue armadura de dios…..!!! Incluso podías quedarte a ver una y otra vez la película.

  • Mi primera vez fue para ver Rain man en el cine Las Condes, lloré y estaba como hipnotizada. Estaba grande entonces mi emoción no es comparable a la de los niños del documental cuando practican el travelling, pero sin duda me di cuenta que en el cine hay historias maravillosamente contadas.

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