Monos porfiaos — 03/13/2012 23:04

Cuando niño uno juega a mover los peluches y les da vida

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Después de volver de una pasantía en Uruguay, Tamara Reyes llegó armó taller en su casa y junto a su padre, se embarco en una empresa muy poco común en nuestro país. Desde comerciales ochenteros, hasta esqueletos en miniatura, el viaje de Tamara por este género de animación la ha llevado a triunfar en festivales haciendo lo que le gusta: crear vida desde lo inanimado.

El amor de Tamara Reyes por el Stop Motion comienzó cuando miraba fascinada las animaciones que aparecían en la televisión de su infancia: el popular “Tata Colores”, “Mr. Bogus” o el comercial del perrito de “Flogojet”: “Me encantaban, así como los libros de cuentos de Froebel-Kan, esos que tenían ilustraciones en maquetas con muñecos como personajes. En esa época yo no sabía que eso era Stop Motion, pero de toda la animación era lo que más me gustaba”, dice quien ahora es parte de la casa productora es “Calcetines Animados”.

Desde ese minuto, la idea de crear historias animadas no dejo de rondar en su mente. Estudió Dirección Audiovisual en la UC, pero rápidamente entendió que el trabajo con actores no era lo suyo: “El Stop Motion permite que los “actores” personifiquen el guión tal cual es, por eso el guión es tan importante. Además te permite llevar el ritmo que la animación propone, que es alrededor de una semana por minuto. No puede ser más rápido que eso”.

Sus primeras aproximaciones a la técnica fueron un éxito. Participó en un Concurso de Néscafe con “La odisea de Cofidonde ganó su primer premio, pero sería en 2010 con “El terriblemente temido Cuco” de la directora Angélica Guerra, donde comenzó el trabajo de manera más profesional: “Éramos un tremendo equipo. Casi treinta personas. Ganamos un par de festivales como elViart en Venezuela, donde ganamos a Mejor Animación y Mejor Música Original, Iquique, donde sacamos Tercer lugar a Mejor Animación, y elIdún donde recibimos una Mención Honrosa”.

Pero sin duda, lo que más la marco en su carrera profesional fue la pasantía realizada en Uruguay con Walter Tournier (director de “Selkirk”, primera película latinoamericana de Stop Motion). Con él, aprendió la técnica de las armaduras o BallJointer, para armar los esqueletos y articulaciones de los personajes. “La gracia es que funcionan como el cuerpo humano. Los huesos son piezas de metal y las articulaciones son bolitas de acero. Con esto puedes mover el monito y dejarlo en una posición fija con mucha fidelidad al movimiento real”, cuenta. Actualmente, Tamara es una de las pocas personas en Chile capaz de realizarlas.

“Mi primer referente es mi maestro, Walter Tournier, aprendí la técnica de él, y aunque aún no logro la maestría de construcción de personajes que él tiene, siempre estoy probando cosas nuevas. Otros de mis referentes y mi película favorita es “El fantástico Señor Zorro” de Wes Anderson, también Suzie Templeton con “Pedrito y el Lobo”, y Adam Elliot con su largometraje “Mary and Max”, que cuentan historias complejas del género humano con una naturalidad que abruma”.

En “Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe” los muñecos de los personajes se hicieron en Uruguay, las voces y música en Argentina y los efectos especiales y fondos 3D en Chile.

-¿Qué piensas acerca del Stop Motion en Chile y qué opinas de la participación chilena en “Selkirk”?
Aún no he tenido la oportunidad de verla. Pero vi los decorados cuando viajé el año pasado a ver a Walter, y vi algunos pedacitos mientras el equipo animaba y es increíble la cantidad de pega que hay detrás. Walter venía soñando con esta película hace varios años, pero tenían que juntarse una serie de factores, para poder realizarla. Nunca pensé que esos factores fuera productoras extranjeras.

Creo que el Stop Motion en Chile está viviendo uno de sus mejores momentos. Hay grandes realizadores jóvenes como Hugo Covarrubias y Nicolás Lara que están produciendo obras con una calidad técnica muy buena y con una entrega a su trabajo aún mayor. Creo que los años venideros serán la cúspide de nuestro arte, que si bien se ha alejado de la publicidad se ha reencontrado con el cine”.

“Lo que más me fascina del Stop Motion es su capacidad para crear vida. Un objeto inanimado de tu escritorio, por decirte un lápiz o una hoja, pueden tomar vida y moverse, contarte una historia. Es como cuando niño uno juega a mover los peluches o los soldaditos y les da vida“.

Actualmente, trabaja en “Cantando Cuento Cuentos” una serie de ocho mini clips de alrededor de 3 minutos basado en los cuentos breves de Marcela Paz de la obra “Cuentos para Cantar”. Los cuentos narran historias de cinco personajes y sus mascotas, con historias sobre la amistad, la imaginación, la creatividad, la generosidad, entre otros valores. El estreno está programado dentro del primer semestre de este año.

Para ver el Trailer de “Cuentos Para Cantar” ingresa acá

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