Monos porfiaos — 05/11/2013 23:27

Libros en tránsito

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Los libros se escriben en distintos lugares del mundo, se editan en Nueva York, se diseñan en Chile y se imprimen, de un modo muy peculiar, en una librería de Soho. Un proyecto, “minúsculo, pero musculoso” que permite, además, pensar la distancia y los procesos de identidad en tránsito. Se trata de “Brutas Editoras”, iniciativa impulsada por la escritora chilena, Lina Meruane.

Soledad Marambio, co-editora, nos cuenta más de esta idea móvil.

Berlín

Algo de Brutas Editoras empezó cuando una librería de Soho adquirió una de las ochenta Espresso Book Machine, una máquina en fase prototipo que logra imprimir libros, con alegres tapas a color, en el tiempo en que uno se demora en tomar un café.

Con la feliz máquina en McNally Jackson (una de las pocas librerías con amplia sección de literatura hispana de la ciudad) y las ganas de Lina de generar un espacio de circulación para textos en español en Nueva York, surgió Brutas Editoras, cuyo logo, diseñado en Chile por la artista Marcela Trujillo, es una sonriente prótesis dental. Los libros se imprimen a pedido, siempre y cuando tengan comprador.

Al proyecto inicial de Lina, se sumó la poeta y periodista, también chilena, Soledad Marambio. La editorial hoy cuenta con una fresca y bonita colección de ciudades y países, que incluyen crónicas en dupla por escritores que no viven en las ciudades sobre las cuales escriben.

El primer libro fue Japón (por la catalana Lolita Bosch y Alberto Olmos); siguieron Chile golpeado (por Yuri Herrera y María Moreno), Berlín dividido (por Juan Villoro y Matilde Sanchez) y Belarús (por Carolyn Kraus y Guillermo Astigarraga), entre otros. Para este año se esperan Pretoria y Buenos Aires, en donde participaran los chilenos Alejandro Zambra y Rodrigo Rojas.

Exilio voluntario

El tránsito o “lo móvil”, parecen jugar un rol indispensable en el trabajo de “Brutas”, pero Soledad Marambio asegura que esta condición del trabajo que realizan, “se dio de una manera natural”. A la vez, la idea responde a la mentalidad escindida de quienes que están fuera de sus países de origen.

- ¿Qué les interesa de las crónicas de ciudades?

En esta época globalizada por así decirlo, la diáspora, el tránsito se han vuelto experiencias muy comunes. Estamos en una época en la que es fácil moverse y más que nunca es importante hacerse preguntas sobre la lengua, sobre estar lejos, la identidad, el hogar, el regreso. Ninguno de los escritores se ha quedado en el lugar del que escribe: son tránsitos, exilios voluntarios.

- Es peculiar que los escritores no vivan ahí, tienen otro tipo de vínculo con el lugar…

Justamente esa es la premisa. No queremos gente que nos hable de su ciudad, cuando uno está en el mismo lugar deja de ver ciertas cosas. La distancia abre preguntas nuevas, sobre el lugar en el que uno está, sobre lo que uno es, su identidad. La visión es mucho más clara cuando uno está fuera de su ambiente. Creo que relatar una ciudad es un excusa para relatarse a uno mismo desplazado.

-¿Son crónicas de viaje?

Literatura de tránsito nos gusta más que literatura de viaje, son otro tipo de experiencias. Creo que es importante hablar de estos procesos, de diásporas y auto exilios, cosas no tan esporádicas y más permanentes que cuestionan la identidad, el idioma, las experiencias… cosas que también nos pasan a nosotras acá. Es una forma de viaje más permanente.

-¿Cómo aparecen las historias?

Preguntamos a la gente que conocemos, buscamos libros y crónicas. Tenemos mitades de libros que vamos completando, por ejemplo tenemos una parte de Corea del Sur y estamos buscando su dupla. Siempre estamos en la búsqueda, tenemos un tiempo editorial que nos permite eso.

- ¿En qué consiste ser editoras hoy?

Es puro amor al arte, amor a los libros que están ahí. No se hace plata y es el empeño de hacer textos que de otra manera no estarían acá. No perder contacto con el mundo de lo hispano. Nadie se dedica exclusivamente a la editorial. El esfuerzo es muy grande y tiene que ver con la pasión que está detrás de esta idea.

- ¿Qué rol juega el auge de las editoriales independientes?

Es una respuesta a las grandes maquinarias de mercado que actúan con otras lógicas sobre los escritores y lo que escriben, basadas principalmente en la venta. Me parece importante que cada vez haya más pequeñas editoriales donde los editores se sientan a leer con los escritores y buscan sacar lo mejor del trabajo sin buscar el final hollywoodense.

- Cómo definirías el trabajo con los escritores?

Trabajamos junto al autor para sacar lo mejor del texto. El diálogo es súper importante para nosotras. Establecemos mucho diálogo con los autores, cambios, lecturas, sugerencias. Creo que en gran parte es ayudar a que, el que escribe, pueda decir lo más clara y poderosamente lo que quiere.

 

Los libros pueden conseguirse en Chile en Lila Libros, Gonzalo Rojas (Fondo de Cultura Económica) y Metales pesados. También encargarse a pedido en Amazon.com o esperar en McNally Jackson junto a la Espresso Machine el ejemplar fresco en ocho minutos.

Y a coleccionarlos que, como dijo Juan Villoro, los libros de Brutas traen suerte y viajes, que son dos caras de la misma cosa.

 

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