Monos porfiaos — 10/28/2011 11:15

Leonor Silvestri: “Es increíble que en las tomas no haya condones, guantes de látex y lubricante”

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Cortesía de Diego Stickar y Leonor Silvestri

Hay gente que piensa que ella es Satán. Y Leonor no discrepa. Estoy sentado junto a ella, el mismísimo demonio en el patio, tomando un té de jengibre junto a la perrita Rita Lazo que si das vuelta su nombre aparece “la zorrita”. Leonor es una anarquista de Buenos Aires que estudió filología antigua y enseña sobre defensa personal, mitología, eyaculación y sobre cómo hacerte la loca en la noche para evitar un ataque en la calle. Si eso no resulta, vende pan o ropa en la feria o su cuerpo si es necesario: su cuerpo es un búnker de piernas abiertas que arrolla viejecillos machistas, niñas pacatas y contratos laborales porque para ella el trabajo fue y sigue siendo su etimología: tripalium, una tortura latina hecha de un yugo con tres palos.

Llegó a Chile a comienzos de este mes para participar de las actividades del Mes de la Puta Patria organizadas por la Colectiva Rita Lazo que ha amadrinado las actividades del Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal y a su joven huelguista, Karla, que ayer decidió por voluntad propia dejar la huelga después de setenta días sin comer. Le preguntamos a Leonor sobre el cuerpo, el sexo y los estudiantes en Chile.

Tú trabajas con tu cuerpo y lo consideras un arma política. Sin embargo, en las huelgas de hambre esa arma de lucha contra el discurso del gobierno se va deteriorando, no fortaleciendo ¿Qué es lo que opinas de las huelgas de hambre?
—Deleuze decía “mejor la muerte que esta vida que se nos entrega”. Esto que el mundo llama vida: trabajar diez horas por día para pagar en veinte años una deuda que contrajiste a los dieciocho cuando no sabías realmente lo que querías de tu vida o cuando lo que querías de tu vida a los cuarenta ya no lo quieres más porque querés otras cosas, en una oficina de nueve a siete de la tarde, para quince días de vacaciones teniendo deudas de tarjetas de crédito y shopping. Esa no es vida, eso es la muerte en vida; la zombificación. Por otro lado está la frase de Spinoza: “nadie sabe lo que el cuerpo puede”. Así que no necesariamente lo que parece un deterioro y lo es a nivel médico, sea un deterioro a nivel de devenir político. […] Una huelga de hambre es el último recurso de quien no tiene nada más para pelear que su propio cuerpo y utiliza su cuerpo como territorio.

Marcha de las putas de Buenos Aires 2011. Cortesía de Néstor Bartolano y Leonor Silvestri

Además de esta insurrección a nivel corporal, le agregamos otro de tus bastiones de lucha: la insurrección a nivel sexual ¿Qué se entiende por eso? ¿Cómo llegamos a ser sexualmente subversivos?
—Beatriz Preciado dice no prescribir a lo que tu género dispone, ya que no podemos operar a voluntad sobre la construcción, sobre el ideal regulatorio que construye nuestro género, podemos no prescribir a lo que dispone. Podemos desistir, decirle no, a lo que prescribe ese ideal regulatorio. Te voy a decir una boludez: no se supone que las mujeres se sienten con las piernas abiertas, no se supone que las mujeres sean zorras. Bueno, eso tiene que ver con al desobediencia sexual.

¿Algo así como los travestis?
—Las travestis demuestran que el cuerpo es una construcción somático-política, que se monta y se desmonta. Pero que las minas que van por calle y que vemos como naturales tienen la misma construcción tecno-somática que la travesti. Toma las mismas hormonas, lo que pasa es que para ella es natural tomar las hormonas, los anticonceptivos, es natural, pero tiene la misma tintura de pelo, la misma base de maquillaje y tiene la misma ropa y los mismos gestos.

Pasamos de lo sexualmente subversivo a los “inútiles subversivos”: los estudiantes. ¿Cuál es tu opinión respecto al movimiento estudiantil chileno?
—No sé si me interesaría tanto lo que tiene que ver con el movimiento estudiantil a nivel universitario por sus reivindicaciones y demandas y por la manera en que la CONFECH está organizada. En cambio, el movimiento estudiantil (secundario) me parece mucho más divergente, mucho más disruptivo y también es pobretón: están tirados. No tienen nada y eso es lo que me resulta tan atractivo. Otra característica interesante que me atrae es la formación de subjetividad, o sea, cómo esto va a impactar en la formación en sujetos tan jóvenes, en estos niños porque la verdad son niños, o sea, Karla con la que más nos hemos contactado ¡es una nena! Y a su vez tiene una claridad y una determinación no propia de lo que el capitalismo espera para su edad. Pero no deja de ser una nena.

Cortesía de Leonor Silvestri

¿Cuál crees que es el rol que juega Camila Vallejo?
—Qué guapa es, por cierto, pero no es mi estilo de chica. A mí me gustan las chicas masculinas y no me banco que sea del PC. Yo tengo un padre stalinista, sé exactamente de dónde viene ella. Pero no tengo mucho que hablar, las opciones son: a, Camila Vallejo tramita su banca a diputados; b, Camila Vallejo está siendo utilizada por el Partido; c, que podríamos decir: no tiene la más pala idea de lo que está haciendo, lo cual no me impide ver que cada vez que una mujer hace gestión política las críticas del heteromachismo son lapidarias, son críticas que tienen que ver con el sexismo en un país como Chile que es ¡brutal… brutalmente sexista y machista! Así, pero de muerte.

¿Lo has vivido acá?
—A nosotras el otro día en un taller de drag king y masculinización salimos masculinizadas a la calle y un tipo nos tiró un botellazo de vidrio y éramos quince minas… En Buenos Aires no ocurriría y es muy probable que si ocurriese lo lincharan las mujeres. Y acá no pasó. Nos sentimos todas mal, nos angustiaamos, pero no pasó. Y el tipo se violentó de esa manera. Pero es en Buenos Aires, o sea, en Jujuy me parece que a una mujer la pueden prender fuego por vestirse de varón de la calle.

¿Cómo has visto los liceos en Santiago?
—Los liceos, son Sarajevo. Eso es muy loco de Chile, no deja nunca de sorprenderme: cómo por un lado el modelo chileno y la economía y el Metro que parece Londres y vos caminás porAhumada y te pensás que estás en Londres. Yo viví en Londres y te juro que hay por momentos que vos vas a la Plaza de Armas y decís esto es Londres. Y por el otro, las casas son una mierda, no tienen infraestructura, la gente anda con la garrafa de gas, los liceos son como de Somalía, la gente en Somalía debe estudiar en esas condiciones y en esos baños. […] Increíblemente las tomas no tienen expendio de preservativos, yo no puedo entender cómo toda esa gente junta, durmiendo así… O sea, para mí es un reguero de pólvora, es echar la mecha y eso prende fuego. Cómo no hay preservativos, tendría que haber; que entres y te den guante de látex, lubricante y preservativo. Pero no hay, lo cual habla mucho de la mentalidad y también de cómo después la gente se embaraza.

El día 19 de septiembre se realizo una gloriosa marcha de las putas y maracas en la ciudad de Santiago que llegó hasta la Catedral Metropolitana y que contó con la participación de Leonor Silvestri. Aquí las fotos del gamberro acontecimiento, cortesía de Rodrigo Balladares (Vía flickr.com/dizzlecciko).

 

 

 

 

 

 

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