Monos porfiaos — 05/04/2012 15:38

Daniel Puente, ex Pinochet Boys: “Ahora las discográficas deberían vender computadoras”

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En sólo ocho semanas, Daniel rescató una canción de la primera banda punk de Chile, grabó otros ocho temas inéditos con guitarras, congas y djembés y volvió a nuestro país para presentar su primer proyecto solista llamado “Disparo”. Conversamos con él y nos contó sus ideas sobre su tierra natal tras toda una vida afuera.

Para quienes conocieron a esa banda fugaz que fueron Los Pinochet Boys, que se movieron a partir de mitos de carretes clandestinos y desenfrenados -también intelectuales- es difícil imaginar cómo sería hoy su cantante, Daniel Puente Encina. Menos creerían que bajo esa moica ochentera habrían en realidad unos rizos naturales perfectos. Bajo estos rulos, hoy se encuentra un tipo que más que ícono del punk nacional, parece un vaquero.

Lleva unas semanas en Chile visitando bares, tocando puertas, organizando in situ la presentación de “Disparo”, su primer disco solista. Como bala, este proyecto nació hace sólo un par de meses, cuando a Daniel se le ocurrió elegir diez de las 300 canciones que tiene en carpeta, incluyendo una nueva versión de “Botellas contra el pavimento”, de Los Pinochet Boys, y grabarlas con una guitarra acústica pero bestial, congas y djembés.

Tras ser parte de bandas como “Niños con Bombas” y “Polvorosa” y 24 años viviendo en Estados Unidos y Europa, lo delata su castellano ochentero, cantadito, suave y alto que acá se perdió en algún minuto de los ’90. Hablando otros idiomas en su cotidianeidad, Daniel sólo usa el español para escribir música. Este 5 de mayo será su última fecha en el país sobre el escenario de La Batuta.

¿Esta es la gira de lanzamiento del disco?
–Exclusivo para Chile. Vine a presentar “Disparo” en formato solista, a ver cómo está la gente, a sentir la vibración chilena.

¿Y cómo la sientes?
–La última vez que estuve fue para el terremoto. Me pareció que había humanizado de alguna manera Santiago, la solidaridad, el respeto por el otro… Creo que había un sentimiento más humano. Ahora ya de nuevo se perdió, de nuevo está ese rollo donde todos están luchando por subir de clase social, pero la calidad de vida no existe para ninguna clase, ni para la de arriba ni la de abajo.

Al menos periódicamente vuelve a haber temblores que nos hacen conversar con el vecino… ¿Sigues la política chilena? ¿Te interesa?
–Me interesa la política en general. Yo creo que estamos post Pinochet, da lo mismo si la Concertación o la Derecha está en el gobierno. Lo que estamos viviendo es la Dictadura de las grandes corporaciones, que reemplazaron al monigote. Le hemos dado a Pinochet mucha importancia, las decisiones no las tomó el, los milicos no toman decisiones, no tienen cerebro para tomar decisiones, las tomó otra gente. Pinochet en realidad lo que se merece es que lo olvidemos porque era un pantoflas.

¿Qué es un pantoflas?
–No sé, nada. Ha sido demasiado demonizado, ni siquiera se merece la demonización. Fue un empleado. El problema es que ahora no hay cara, es súper complicado. Ok, vamos a hacer una revolución, pero cómo, cuál es la revolución…

Pinochet Boys es una banda que se recuerda junto a un grupo de artistas que se atrevía a ignorar las restricciones a la vida cotidiana de los ’80 como, por ejemplo, los toque de queda. ¿Era así?
–Éramos como una tribu urbana. No los ignorábamos porque te apaleaban igual, pero de alguna manera éramos súper rebeldes. Nos tratábamos de apropiar del espacio que nos correspondía, lo mismo que están haciendo los estudiantes ahora; la educación es un derecho, la calle es de todos, tienes derecho a ser joven y tener hormonas y hacer fiestas, decidir qué te vas a poner y qué no. No tienen derecho a mandarte a la cama cuando ya eres adulto y aunque estés haciendo algo que te hace mal, tienes el derecho de decidir por ti mismo. Era lo mismo que lo que está pasando ahora, sólo que la dictadura se cambió por una dictadura corporativa que no tiene rostro, pero es peor que la de antes.

¿No te interesa hablar de estos temas en tus canciones?
–Para mí el arte es una cosa. Lo otro es mi opinión política. Nunca me gustaron las “canciones manifiesto”, siempre las odié, desde Los Pinochet Boys, nunca lo hicimos, nunca quise dejar escrito lo que tienes que pensar, me parece que no cabe en la poesía. Pero tampoco escribo canciones ñoñas, como “te quiero mi amor, tienes ojos color de luna”. Me interesa tener mi propia voz.

A veces tu tienes rabias, incoherencias, inconexiones, eso es lo que es la música. Lo que pasa es que aquí en Chile es increíble, toda la gente escucha música en el ordenador o en el iPhone, y eso para mí no es progreso, es lo contrario. Con la tecnología que hay hoy día estás escuchando música de una manera horrible que ni siquiera era así en los años 20, cuando las radios tenían mejor sonido.

Cantas en español aunque no lo hablas mucho en tu vida cotidiana.
–Yo hablo en catalán, pero no canto en catalán. Lo que pasa es que escribo un poco en spanglish, pero en este disco menos. Ha sido el más purista de todos, el más españolista, castellanista.

También tienes un tema en 6/8 –ritmo de cueca- que se llama “Pa’ tenerte aquí”. ¿Tienes un romance con Chile todavía, una suerte de identidad patria?
–Es bastante cueca esa canción. Está influenciada por la música afroperuana, que es lo que influencia a todo el nuevo folclor chileno desde los ’70. La verdad a mí lo que me mueve es la música negra en general y esta canción tiene un rollo folclórico pero tiene un riff de guitarra que es bastante de Mali.

Quisiste retomar “Botellas contra el pavimento”, un tema de Los Pinochet Boys. ¿Fue una decisión mercantil?
–La decisión mercantil la tomó la Astrid –su manager-. Estaba tocando una versión de esa canción en la casa, ella la escuchó, la encontró muy actual, y me propuso incluirla en el disco. Cambié un poco la letra y hago un riff distinto. Miguel Conejeros -ex integrante de los Pinochet Boys- dijo que la versión de los Pinochet es Wave y lo que yo hice es Surf, así que está bien.

Ustedes hacían punk cuando aun no existía punk en Chile
–Evidentemente que no. No hay que olvidar que en esa época The Clash había sacado el Sandinista, que era reggae y era punk, pero se empezó a etiquetar después. Y hoy en día ese disco nunca sería punk. Hay una confusión, nosotros escuchábamos The Clash, Madonna, Thompson Twins, Depeche Mode, Duran Duran, era toda una mezcla. En esa época -los ’80- había una explosión cultural creativa que fue yo creo de las últimas que ocurrieron de verdad, había toda una generación nueva produciendo de otra manera y los viejos que manejaban las discográficas los dejaron pasar, cosa que ya no hacen, ahora a las discográficas no les gusta la música. Deberían vender computadores, no música.

Si quieres ver a Daniel Puente en La Batuta, este sábado se presentará posterior a la banda “La Moral Distraída”. La entrada va a sólo dos luquitas.

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