Monos porfiaos — 03/19/2012 08:00

Cités: Mujeres de pasillo

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Ana, Isabel y Trinidad son algunos nombres que reciben los pasos de los que se desvían de la vereda a las profundidades de los cités reunidos en “Pequeña Ciudad”. Un sitio web que revaloriza los antiguos conventillos y cités donde conviven los ecos de los años y los rumores de pasillo.

Pequenaciudad.hy.cl

“La vecina curiosa, el perro comunitario y los juegos de pasillo son parte de las historias que habitan a diario en estos 20 cités”, es parte de la frase que recibe a los visitantes de “Pequeña Ciudad”, proyecto realizado por tres diseñadoras para un ramo de la universidad: Romina Rubulotta, Patricia Román y Macarena Álvarez, a quien entrevistamos para conocer más sobre los rincones escondidos que devela este sitio.

El registro de estas viviendas, construidas con materiales que temen a los movimientos telúricos, como el adobe, resguarda las huellas y las grietas que los años han dejado en esta parte del patrimonio urbano; pasillos habitados por la historia de antaño y por generaciones del siglo XXI.

“Pequeña ciudad” no es sólo un registro gráfico de 20 cités históricos. Es una invitación a ser testigos de las historias de la gente que habita estos pasadizos; también es un recuerdo de los vestigios narrativos de los autores que se cautivaron con la larga vida de estas construcciones, de manera que se facilita el material escrito descargable de títulos relacionados con los cités de Santiago, como “La sangre y la Esperanza” de Nicómedes Guzmán, “La viuda del conventillo” de Alberto Romero y “Santiago calles viejas de Sady Zañartu”.

PEQUEÑO NACIMIENTO DE UN GRAN TROZO DE SANTIAGO
—¿Cómo surgió Pequeña Ciudad?
Nació frente a una necesidad e inquietud colectiva por revivir intereses acerca de la información perdida y olvidada que se escondía en estos cités. Nuestro proyecto se basa en el rescate visual  del patrimonio intangible y tangible presente en 20 construcciones y también en el rescate de su gente sus vivencias.

—¿Cuánto tiempo se demoraron en recopilar la gran cantidad de información gráfica y gestación del sitio?
El proyecto se genero en un semestre. Pero no es un proyecto que este 100% terminado, es un espacio que se proyecta para canalizar más contenido e historias que aún no se nos han aparecido.

—¿Qué buscaban con este rescate… además de recordar la importancia de este patrimonio tangible e intangible?
Rescatamos y revalorizamos la vivienda popular, los juegos de pasillo, la vida en comunidad, el vecino amable que se vuelve familiar, los colores y aromas o el perro compartido. Todo para mantener e impulsar la información perdida y olvidada.

—¿Reviven con nostalgia la reconstrucción visual del entorno de los cités?
Hay un cambio nostálgico entre las antiguas y nuevas viviendas populares, la perdida del patrimonio y de la vida comunitaria. También ante la falta de memoria y el poco rescate de los espacios perdidos, nuestras vivencias y personajes.

—¿Hubo algo en esta experiencia que afectó de alguna manera tus trabajos posteriores?
Las sorpresas fueron muchas, desde su gente -que no esperábamos la cercanía- y el poder integrarnos tan amablemente a sus hogares. El quedar con ganas de formar parte de estas comunidades, de sentir el apoyo del vecino, querer mostrar ya no solo 20 cités, sino ampliar el futuro del proyecto.

¿Cómo planean darle proyección al sitio entonces? 
En este momento se encuentra un poco calmado el sitio, pero nuestra idea es terminar el proyecto completo y buscar formas para que no sólo quede en un proyecto web. Queremos seguir proyectando en nuestra vida lo bonito que es investigar, que la gente sepa su historia y cómo se mantienen estos micromundo en Santiago. “No cambiaría por nada del mundo el lugar donde vivo”, es una  frase que refleja el cariño de Yolanda, nacida en el cité Corazón.

Otros testimonios de los habitantes de los cités, y que transcribe Pequeña Ciudad reflejan el cariño del que habla Macarena Álvarez:

“Hay mamás que nacieron aquí, yo las conozco desde que estaban en la guatita de sus mamás, entonces existe ese lazo de cariño, de afecto”, dice Natalia del Cité de “Los Cuicos”.

“A mi choza la amo, me encantó desde el primer día que la conocí” Cuenta Mary dueña de un bazar dentro del Cité Esperanza.

 

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