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Tiempo de Vals, o el retorno al torbellino

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La macedonia — 01/26/2012 16:19

Tiempo de Vals, o el retorno al torbellino

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Cuatro años tuvo que esperar esta canción española para ser conocida mundialmente en la voz de Chayanne. Aquí desglosamos su letra, su historia y su lugar en el mundo, específicamente en esa parte del mundo que se llama casamiento. Besémonos en tiempo de vals, o en tiempo de balas, que viene a ser casi lo mismo: es tiempo para amar. 

Aunque muchas de las canciones más populares de Latinoamérica estén en ritmo de vals (desde “El Rey” hasta “El gorro de lana”), en general cuando pensamos en este género nos remitimos a trajes elegantes, orquesta sinfónica y palaciegos salones. Esto se debe principalmente a su relación con el rito matrimonial, donde bailar el vals llega a ser casi tan importante como colocarse los anillos. De allí que imaginemos, aristocráticamente, que Strauss es más o menos el inventor del vals y todo el resto son sus versiones plebeyas. Pero en todo antagonismo de clases aparecen siempre figuras sospechosamente mediadoras, que quieren armonizar de un solo golpe estos mundos irreconciliables. En nuestro caso, este ángel se llama Chayanne.

Hasta 1990 Elmer Figueroa era poco más que un jovencito tropical con mucho talento para el baile y el canto. “Fiesta en América” y “Tu pirata soy yo” retumbaban a diario en las radios del continente. Pero en aquel año la vida (o la discográfica) le dio un giro importante a la vida de Chayanne, al sacar un disco que lo consagraría como artista internacional: Tiempo de vals. No es casualidad, claramente, que los tres grandes éxitos de este disco sean covers de canciones que no tuvieron tanta gloria en su época: Chayanne venía a mostrar que el espíritu latino podía renovar todo lo que tocase.

Esto se evidenció magníficamente con la canción que le da nombre al disco. Compuesta en 1986 por José María Cano (la parte intelectual de Mecano), iba a ser incluida en el disco Colores de Mocedades pero al descartarse fue rápidamente capturada por Ángela Carrasco, quien la grabó ese mismo año. La versión de Carrasco es malísima, pero la de Mocedades resulta intrigantemente oscura y tal vez pudo haber sido toda una revolución musical. Sin embargo, nadie pudo saberlo y Chayanne, el superhéroe del caribe, se adueñó con maestría de la composición y supo aventurarse en los siúticos vericuetos del vals orquestado.

Ahora, en las cada vez menos frecuentes bodas que vemos a nuestro alrededor, el “Tiempo de Vals” de Chayanne le disputa seriamente su puesto a Strauss y Tchaikovsky. ¿Qué hay en esta canción que sea tan atractivo? Que además de orquestada, está cantada. Y cantada en español. Y además, no canta una historia cualquiera, como “Y nos dieron las diez” de Sabina; canta sobre el vals mismo, sobre lo que significa el vals para los amantes que lo bailan. Su función en el rito matrimonial es la de hacer hablar al vals, de revelar el sentido que tiene este baile en el conjunto de la ceremonia. Con todo lo que me gusta Mecano, siento que José María nunca hizo una letra tan buena como esta. Me da la gana de comentarla de principio a fin, pero por amabilidad lo haré sólo de forma intermitente.

“Tiempo de vals es el tiempo hacia atrás, donde hacer lo de siempre es volver a empezar. Donde el mundo se para y te observa girar, es tiempo para amar”. El tiempo de vals no detiene el tiempo, sino que le impone un vaivén que lo rodea: un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Como el tiempo siempre va al futuro, la única forma de detenerlo es retrocediendo dos veces y así mirarlo desde un diminuto atrás. Pero este desfase no implica una inadecuación. Estos pasos son un giro y un tejido, un momento de presente continuo (eterno y circular) en el que el pasado y el futuro se entretejen a un solo ritmo.

De este modo, el tiempo de lo cotidiano puede abrirse hacia un nuevo inicio constante. Ya no es el mundo el que gira y nos tiene a nosotros como monigotes pasivos de tal movimiento: como si Copérnico se hubiese arrepentido, ahora el mundo vuelve a ser inmóvil y nosotros tomamos el relevo de sus giros celestes. Este es el tiempo para amar, un tiempo contrarreloj, un tiempo fuera del tiempo. En esta potencialidad infinita que es el amor podemos decir sin hablar y escuchar sin oír, confundirnos en una suspensión del mundo que lo hace parecer irreal: tiempo para viajar por encima del sol por debajo del mar.

Cada amante se abstrae de sí mismo no para entregarse al otro, sino al “tiempo de amor” que se crea entre los dos. Sin sujeto ni objeto, sin saber si te llevo o me dejo llevar, la división entre fantasía y realidad también pierde sentido, por lo cual ya no es tiempo de verdad. Ni de mentira tampoco. El giro comienza a acelerarse y a transformarse en un tornado donde los amantes obsequian cada una de sus pasiones, sea cual sea, como ofrenda a este milagroso entremedio. En ese momento el tiempo se hace un espiral que absorbe y entrega todo lo que se le aparezca.

Pero hay algo que permanece después de este torbellino. En el suelo del salón queda un dibujo que, aunque no haya sido fruto consciente de los autores, testifica la historia de amor. Así es como el vals de los novios sirve de símbolo ritual para lo que debería ser (idealmente, claro está) el resto de la vida marital: una constante vuelta a este momento sin tiempo en el que el giro marca el ritmo de la dicha en común. ¿Puede alguien llegar a ser feliz sin haber girado alguna vez con la persona amada? Pero también, ¿merece alguien considerarse triste después de haberlo hecho?

Por último, si el tiempo de vals llega a la suspensión del tiempo mediante los giros, podemos también pensar en una figura inversa y simétrica: primero suspender el tiempo y luego girar. Este es el tiempo de balas, cuando lo más rápido se observa de la forma más lenta posible, permitiendo que el huracán de la contingencia vaya dejándonos trocitos de historia como perlas en el suelo. Y así es como el tiempo de balas, sorpresivamente, es también un tiempo de amor. Pues, como bien dijo Deleuze, “una literatura que no es una literatura de amor es verdaderamente una mierda”.

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8 Comentarios

  • creo que nunca habia visto este video, y no habia querido escuchar esta cancion completa porque algo raro me producia que no entendia que, senti que no se me iba a ser tan facil oirla como cualquier otra de chayanne sin embargo era una especie de respeto para buscar el momento preciso, porque siempre trato de esperar esos momentos con la ilusion de que llegaran.

    Y ahora leyendo entiendo quizas que tenia que tomarme este tiempo,ese tiempo para amar,que no se puede medir y que como un vals de adelante hacia atras sin parar.

  • Esta bella la nota, pero no me extraña que viniendo en la voz de Chayanne haya sido un exito y lo sigue siendo, es un simbolo, un himno. Y es que cualquier cancion en la hermosa voz de Chayanne tiene el exito asegurado, porque no solo es que tiene bella voz, sino que pone el corazon cuando la canta y te lo transmite.

    • chayanne es mi idolo no me perdere el cotncerio por nada lo adoro me encanta todo de el, me hubiera gustado tener una mejor posicion en el cotncerio para verlode mas cerca, pero mi esposo no quiso conmprar mas adelante si me pueden avisar a que hora llega a arequipa para ir a esperarlo al aeropuerto y tomarme una foto y un autografo seria la mujer mas feliz de la tierra avisenme cualquier noticia gracias

  • Perdón, no me gusta :/

  • A mí tampoco me gusta.

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