La macedonia — 05/30/2012 12:28

“Mala cueva dijo el conejo y se cambió de hoyo”

Publicado por

Cuántas veces nos han dicho o le hemos hecho saber a alguien que tiene “mala cueva”. En estos periodos negros no reconocemos ni nuestra sombra… Aquí, dos explicaciones: una histórica y otra biológica sobre el origen de este dicho tan chileno. Una tiene que ver con el guatón O’Higgins y otra con “ser potón”.

www.solundurraga.com

“Mala cueva”. Así me respondió un amigo cuando le conté mis tragedias perennes. Ya estaba aburrido de mis quejas, así que le vino como anillo al dedo decirme que por casualidad había escuchado “algo” en el paradero. “Muy bien, vamo pa´ delante. Sí pos Juan, no te vale de nada andar llorando. Ahora claro, si tuviesei cueva como ese que va ahí… otra sería la historia”. Sin pensar que había descubierto el secreto de la felicidad, ni mucho menos, me fui a la casa pensando sobre “tener cueva”.

Llegó el fin de semana y seguía pensando en lo mismo. Y el sábado en la casa de un amigo, entre cerveza y cerveza,  salió el tema. Éramos como cinco y cuando ya no quedaba mucho en la botella partí con mis tragedias. Que me había pasado esto y esto otro, hasta que uno me comentó “no tenís ni un poco de cueva”. ¡Eso mismo! ¿Y qué diablos es tener cueva pos Jorge? “Ah chuta”, me respondió.

Entre cinco mortales tratamos de acordarnos si acaso los profes de historia y las profes de castellano que tuvimos nos habían explicado algo al respecto en alguna clase… pero nada. Quizás algún familiar antiguo… pero tampoco funcionó el ejercicio, así que decidí inspirar la conversación agregando el dicho: mala cueva dijo el conejo y se cambió de hoyo.

“Entonces, mis queridos, no tengo cueva por que no tengo donde guardarme a salvo. Y si tuviese cueva, como vos Pablito, sería porque donde me guardo nada me falta, partiendo por la mujer y terminando con lo mismo”, acoté.

DESENTERRANDO CONEJOS
No me creyeron mucho. El Osvaldo dijo que la cosa no era na’ así. Que más bien el origen de la expresión venía de la independencia. Lo que pasa es que el guatón O’Higgins estaba preso en la Plaza de Rancagua en octubre de 1814 y la veía complicada pa’ salvar su vida y la de su tropa. Del otro lado los monarquistas, tan chilenos como los patriotas, disparaban balas, les tiraban basura, los insultaban… y qué decir que más encima tenían de hace rato el agua cortada. A los días, la gente no tenía el entusiasmo por la República que da un poco de aguardiente y la obediencia ciega al patrón. O´higgins, nada de tonto, decidió salir arrancando. ¡Y arrancó por el callejón Cuevas! Si todavía se llama así la calle. “Entonces, mis estimados, tener cueva es tener por donde escaparse cuando el mal acecha, o si queris, tener cómo hacerle el quite a lo malo y el ataje a lo bueno. ¿o no?”, terminó el Osvaldo.

No cayó muy bien. Con esto del bicentenario, ahora se supone que TODO empezó con la Independencia. Claro, demás pos. Como si un día antes del 18 de septiembre de 1810 no hubiésemos sido chilenos, o como si lo hubiésemos sido, pero de peor calidad. Tampoco nos convenció la explicación. ¡Qué será pos niños! Entonces salió el Claudio diciendo que la cosa no era ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Las viejas se enojan cuando uno sale con que es cuevúo, o tiene la mansa cueva, etcétera, por que uno se refiere sobre todo al poto de la persona en cuestión, y más aún, al ano. Sí señores. Mi mamá siempre se enojó conmigo si lo decía en la mesa. ¿Y cómo nos vais a explicar que tener un poto grande significa tener buena suerte, y qué decir del ano? Andar de potón por ahí… No pos bruto. Si tenis cueva caís más blando. Nadie se la pasa arriba, y todos de vez en cuando nos pegamos los porrazos. Entonces po socio, tener cueva es tener con qué aguantar cuando nos toque andar en los bajos. Bueno bueno, terciaron, ¿y quién tiene una quinita? que nos quedamos cortos.

Comenta

— obligatorio *

— obligatorio *