La macedonia — 07/12/2012 10:46

“Los periodistas, el cuarto poder del Estado y la impunidad médica” por el Doctor Dencil

Publicado por

Rescatamos este pasaje del libro del afamado Miguel Dencil “El último fraude médico (la Biblia tiene razón)” donde hace referencia a nosotros, los periodistas. Según el Doctor Dencil, si seguimos así, “la generación presente está en grave peligro de desaparecer”.

“Decir la verdad ayuda a los pueblos a encontrar su propio destino”

Para ser justos, debemos manejar nuestros conceptos en el único libro que siempre ha salido al encuentro de la desgracia humana, especialmente cuando ésta ha provenido directamente del propio hombre. Nos referimos a la Biblia. En sus mensajes milenarios para el hombre de finales del siglo XX, está dilucidado el meollo para solucionar todos los problemas que están matando a pausa a la presente civilización. Hoy se vive vegetalmente en el mundo de la mentira y el engaño. Y esto, en el campo de la salud, se pega con la invalidez, la vida y la muerte prematura.

Sin embargo, alguna vez creo haber leído nítidamente en la primera página de un matutino chileno el aforismo que encabeza este capítulo. Esta obra, y cada línea de ella, no hará otra cosa que denunciar, dentro del razonamiento científico o religioso donde se vive con intensidad increíble, ese submundo de la mentira y el engaño, insólitamente.

El pensamiento que hacemos referencia aludió a que la verdad ayuda a los pueblos a encontrar su propio camino o destino, progreso y felicidad. No es una ética del periodismo; aunque lo debiera ser. Según el periodismo de la actualidad, éste ha sido creado solo PARA INFORMAR. Pero es cuerdo y ético que la profesión de informar sea ejercida uniendo inseparablemente la información con la verdad, y no con la mentira. El deshonor grotesco y hasta sensacionalista con que la prensa chilena acostumbra destruir insanamente a quienes desea y se niega a decir sólo la verdad, sino decir la verdad más importante del presente siglo; como es la verdad sobre la EXISTENCIA REAL Y MATEMÁTICA DE LA SALUD, y el fraude sanitario descomunal y diabólico de la profesión médico-cirujano con pretextos de salud, es penoso.

La mayoría de los periodistas concientizados con el artificio de los médicos y sus actos, que ellos, los profesionales de la prensa, los traducen a un sensacionalismo casi propio de otro planeta, permiten que esta verdadera e infernal “droga” de las letras arrastre a millones y millones de seres humanos a creer en la mentira para pretender tener salud.

La sociedad presente, en todas las partes del mundo, está bebiendo y se está alimentando del “informar” periodístico saturado de falsedades de todo orden. Los periodistas, por cuidar sus trabajos en los diarios -y estos para acumular fortunas valiéndose de la buena fe de la Humanidad- seleccionan de los teletipos las “drogas” escritas que a ellos les interesa suministrar a una civilización que se derrumba bajo el peso de la mentira en todas sus formas.

La labor del cuarto poder del Estado debiera no ser sólo para “informar”. Sería conveniente, para el honor del bien común y de la razón, identificar el acto de informar con el acto de decir la verdad y sólo la verdad, como el otro monstruo de lo jurídico lo utiliza, aunque deje mucho que desear el postrer acto de justicia. En este caso, la mayor parte de la desgracia de la humanidad presente está directamente ligada a tres ídolos con pies de barro que el propio hombre ha creado, movido por su deseo de hacer más llevadera la existencia de la vida humana. Pero lo hizo sin considerar en lo más mínimo las leyes del orden de la vida y la salud, de donde podría deducir soluciones y no miserables remedios que han plagado la vida cotidiana de los mortales.

Gracias al “ilusionismo” de la prensa, ni siquiera los científicos han ordenado sus ciencias para dar luz verdadera en el camino triste de la especie humana. Por el contrario, las antorchas de la vida que algunos humanos quisieron levantar para dar luz a la ciencia, fueron violentamente apagadas y se decapitó a quienes las encendieron o intentaron hacerlo. Y eso se efectuó en nombre de la legión que dice creer en Dios, como sucedió con Galileo Gallilei y otras víctimas de la Santa Inquisición.

La reveladora evidencia de cada día, -tanto de los sacerdotes de la medicina o arte legal de “curar enfermedades” como el arte de pretender hacer justicia o de sólo “informar”, como lo hace la prensa, destruyendo a la persona y sus derechos humanos más íntimos- nos conduce a pensar: la generación presente está en grave peligro de desaparecer.

1 comentario

  • Bueno a este doctor hace decadas que le han echo la guerra el colegio medico.
    yo me atendi con el hace muchos años mas de 25 y siempre he pensado que una vez que no este vivo lo van a valorar.
    Hoy se valora la mentira y se esconde la verdad sobre todo en materia de vida como la salud.

Comenta

— obligatorio *

— obligatorio *