La macedonia — 04/10/2012 15:05

Jorge Teillier: Una pizca de sal y un toque de queda

Publicado por

Confiesa que ha bebido desde sus tiempos colegiales. Chicha, malta con huevo y ‘clery’. Pero son muchos más los secretos que abundan en la boca de Teillier. En “Confieso que he bebido…” se condensan 19 crónicas escritas entre el ’80 y el ’82, y algo más. Concursa por el libro en TDB.

Ilustración: Sol Undurraga (www.solundurraga.com)

En los ’80, la tribuna periodística en Santiago de Chile era limitada para muchos temas, pero no había forma de que El Mercurio, acusado tantas veces de mentiroso, censurara el paladar de un poeta. “Confieso que he bebido y otras crónicas del buen comer” (Fondo de Cultura Económica) reúne 19 textos frente a distintas mesas de Chile y el extranjero escritos por Jorge Tellier para el diario de tiraje nacional, gracias a la invitación de Enrique Lafourcade. Textos realizados entre 1980 y 1982, años de digestión intermitente entre toques de queda y tertulias diurnas.

Parte de la obra de Teillier, explicada muchas veces a la luz de la nostalgia, se deja ver en esta edición sin las bajadas y los epígrafes del periodismo, a la sombra de los bares y los restoranes de distintos lugares del mundo. Entre los sabores de Panamá, Perú, la comida de los piratas y del sur de Chile, un gran trozo de “Confieso que he bebido…” nos revela secretos espaciales y culinarios de Santiago.

Además, la edición lanzada el 2011 por la editorial Fondo de Cultura Económica, cuenta con palabras del hijo del poeta, Sebastián Teillier, y de su amigo Ramón Díaz Eterovic.

DE BARES METAFÍSICOS A LAS “CALETAS” DE VITACURA
“Se deleitaba particularmente describiendo locales modestos que resistían al progreso, como enclaves provincianos, en pleno centro de Santiago y el barrio alto”, dicen las páginas que hacen de antesala a las reseñas del escritor exiliado. Parte del recorrido de Teillier nos lleva a los rincones sibaritas más simples, más humildes, más concurridos, a la vez que más solitarios, del centro de la capital. En las crónicas se develan escenas de antaño que remiten al primer encuentro con Teófilo Cid, con el escritor norteamericano Richard Cunningham, a las tertulias junto la generación de los 50 y a simples paseos de medio día bajo los tejados de los bares capitalinos.

Desde “Las Lanzas” y otros bares o restaurantes desaparecidos como “París”, “Roxy” o “El Comercial”, las dentelladas de sus letras nos transportan a concebir la gastronomía como una conversación, un diálogo de amigos que transcurre al calor de un vino tinto o un monólogo de comensales que no necesitan invitación para encontrar un refugio donde compartir consigo mismos sus lecturas, su relecturas y lo que sea. “Debo confesar que suelo ser un bebedor solitario y caletero”, dice al inicio de una de sus reseñas.

"Confieso que he bebido y otras crónicas del buen comer", Jorge Teillier (Fondo de Cultura Económica)

YAPAS DEL CONFESIONARIO
En los textos que se compilan en este ejemplar, se rescata la traducción de tres poemas que Teillier tradujo para “Liras Culinarias”, de Baudelaire, Rimbaud y Ponge. Además, se recuerda la infancia del poeta nacido en Lautaro en 1935, un “hijo pálido y flaco”, contrario a lo que se espera en estos terrenos. A pesar de esto, Teillier cuenta, con admirable detalle, sobre la engorda del sur, la increíble “variedad cruel del ñachi” y otros deleites al austral del paladar. Por otro lado, y nada sorprendente es que Teillier no menciona mucho sobre la intertextualidad ni tampoco a Neruda.

Esperamos que puedan descubrir las picadas que aún están en pie desde estos años y nos cuenten cuál es su favorita, por qué la recomiendan y cuál es su trago o plato preferido del lugar que escojan. Nosotros los dejamos con una: Café Santa Julia, el “Rincón de todos los tiempos”.

Comenta y concursa por un ejemplar de “Confieso que he bebido y otras crónicas del buen comer” (Fondo de Cultura Económica) de Jorge Teillier, compilación y notas de Pedro Pablo Guerrero e ilustraciones por Ají Color.

PUEDES COMENTAR HASTA EL 22 DE ABRIL , ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL POETA. ESTE DÍA SE PUBLICARÁN LOS RESULTADOS.

 

13 Comentarios

  • Me encantaría ganar y leer este libro ya que recoge al parecer historias de buena mesa y de la bohemia. Debe ser un imperdible!!! Lo quiero!!!

  • “Y para ahogar, en fin, el vértigo
    en el delirio, sacerdotes
    siempre orgullosos de la Lira,
    que tiene a gloria el desplegar
    la borrachera de lo fúnebre,
    ¡beber sin sed, comer sin hambre!
    -¡Pronto, apaguemos nuestra lámpara
    para escondernos en las sombras !”

  • Muy buen artículo y genial que entreguen un ejemplar. Debe ser un libro maravilloso :)

  • Yo recuerdo con tellier el árbol rojo cuando iba en el colegio y que pensábamos que mientras más alcohólico, loco y extravagante fuera el poeta de turno era mejor (éramos harto weones en esa época:), pero volviendo a la idea central tengo que reconocer que tellier me marcó fuertemente por la sencillez de su poesía, con esa metáfora al hueso, también recuerdo
    que el primer poema que leí de él se llamaba “cuando todos se vayan…”(no lo recuerdo textual pero, aún tengo algunos trozos en mi memoria…).
    Recuerdo…además que lo escribí detrás de la puerta de la pieza que habitaba en esa época
    de jovialidad adolecente (sonó a viejo eso..jaja), pero es la verdad. googleando encontré el poema textual y lo comparto.
    El comienzo del poema que dejo a continuación me dejo muerto varios días…y tengo más recuerdos, de recuerdos, de recuerdos sobre recuerdos y recuerdos…..muero.

    Cuando Todos se Vayan
    (Jorge Teillier)

    Cuando todos se vayan a otros planetas
    yo quedaré en la ciudad abandonada
    bebiendo un último vaso de cerveza,
    y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
    como el borracho a la taberna
    y el niño a cabalgar
    en el balancín roto.
    Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
    sino echarme luciérnagas a los bolsillos
    o caminar a orillas de rieles oxidados
    o sentarme en el roído mostrador de un almacén
    para hablar con antiguos compañeros de escuela.
    Como una araña que recorre
    los mismos hilos de su red
    caminaré sin prisa por las calles
    invadidas de malezas
    mirando los palomares
    que se vienen abajo,
    hasta llegar a mi casa
    donde me encerraré a escuchar
    discos de un cantante de 1930
    sin cuidarme jamás de mirar
    los caminos infinitos
    trazados por los cohetes en el espacio.

  • Como olvidar aquella magnifica foto que realizó para Noreste Julia Toro de Teillier frente al bar “la unión Chica”. Magistral instante de un espacio que se conecta con el pasado y el futuro. ¿cuantos de sus codos se han encontrado con otros entre brindis, risas y canciones pasadas de moda?
    Recomiendo El borgoña de este lugar acompañado de una buena pichanga.

  • grande Tellier
    conocen este corto?
    http://vimeo.com/12885568

  • El más querido bar del poeta, la “Unión chica” en la calle nueva york, el bar metafísico por excelencia.
    Un alcance, la famosa foto fue tomada por Alvaro Hoppe.

    Les dejo un texto que escribí sobre mi poeta favorito.

    http://muertealatardecer.blogspot.com/2007/12/el-paraso-perdido-de-jorge-teillier.html

    Saludos cordiales!

  • Uno de los regalos que recuerdo con más cariño es un poemario de Jorge Teillier. “El árbol de la memoria y otros poemas” fue un pequeño libro de bolsillo que me dio un amigo bibliotecario al que yo admiro mucho, y que conocí hace unos años atrás. Como él, en su juventud, había conocido a Teillier, hace no más de dos meses tuvimos una conversación sobre sus andanzas juntos.

    Lo que más recuerdo, de lo que me contó, es una frase anecdótica de una vez que ambos habían tomado mucho vino en un local del centro. La gente los miraba porque veían en la calle a un viejo curado, abrazado de un tipo joven, también curado.
    Teillier, al darse cuenta de esto, le dijo a mi amigo en su forma siempre poética de ver la vida: “¡Mira! La gente mira a los curaos, y los curaos somos nosotros.” Esa imagen, tan sencilla y auténtica, sin haberla vivido la tengo muy presente cada vez que leo algo de él.

    No sé si aún estén regalando el libro, pero de verdad me gustaría mucho poder leerlo. No es solo porque me gusta Jorge Teillier y por la cercanía que he tenido con lo que ha escrito como les cuento, sino que también porque tengo una predilección especial por la gastronomía: en cada lugar donde he tenido la oportunidad de viajar, incluido el mismo Santiago, voy buscando locales de buena comida a los que mi bolsillo puede acceder. Creo que es una forma de recordar los lugares que uno visita, tanto por lo rico que puede ser un plato como por las características de los locales que, sin duda, definen mucho un lugar.

    Como yo solo tengo la mitad de la edad que Teillier tenía al escribir el libro, les aseguro que sería una lectura muy bien recibida. Está de más decir que la escritura de Teillier es incomparable y que es uno de mis poetas favoritos. Y bueno, si no gano, gracias por la publicación, siempre es bueno recibir recomendaciones literarias (y culinarias) :).

    ¡Saludos!

  • la chichería de Kunz de Lautaro, donde aún se puede disfrutar de una chicha buena y fresca cuando uno va, la otra es la Serpiente un quitapenas cercano al cementerio de Temuco donde aún sirven su vasito de vino en caña

  • Lo quiero!!! me quedo jugando cacho en la unión chica tomando vino con frutillas…

  • Tantos lugares que se recomiendan santiago, desde los mas conocidos (las tejas, piojera, el oyo, el trebol y otros mas), sin olvidar a los ya cerrados que jamas olvidaremos como el amado 777 donde los polos opuestos se juntaban solo por la bohemia, la musica, las placticas y la sangria jajjaja. Invito a todos los que aun no conocen estos lugares y los que si PIDAN OTRO JARRON MAS JAJAJAJAJ

  • Muchas gracias por el regalo. de verdad, lo agradezco un montón. Espero muy pronto poder disfrutar de este maravilloso libro. Un abrazo a la distancia :D.

  • Siempre viviendo entre el trabajo y la bohemia,hay muchos bares de “mala muerte” a lo largo y ancho de este chilito lindo como el “león de prat” en concepción el dinver en constitución.. pero siempre leyendo a teillier con un librito bonito que se llama “Para angeles y Gorriones” Fantástico tres veces y 10 veces salud..Grande Teillier.

Comenta

— obligatorio *

— obligatorio *