Imperio perdido — 06/15/2011 02:41

Teatro Carrera: Un zombie de parranda

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Desapareció, pero quedó indeleblemente instalado en nuestra memoria quinceañera. Incienso, sudor y manos alzadas coreando himnos británicos. Lugar de primeros besos (o toqueteos) y borracheras, que sigue vivo aunque la penumbra de los viernes en sus puertas cerradas no sea ni la sombra de lo que fue hace algunos, sólo algunos años.

vía fotolog.com/teatrocarrera

El Teatro Carrera aún vive. No diré que en nuestro “corazón adolescente” porque sería muy simplista, -por no decir chulo-. Son las diez pm de un viernes de 2011 y he decidido visitar la calle Concha y Toro. Me aproximo lento a las puertas que un día recibieron a cientos de jovenzuelos alternativos, punkies, góticos, new wave, heterocuriosos, y un etcétera casi infinito de no ser porque estamos en Chile, donde los otakus, o-share y gothic lolita, llegaron varios años después.

“El Carrera” fue construido en 1926, convirtiéndose en el primer teatro de cine sonoro del país. Fue mandado a hacer por la familia Concha Cazotte y con el paso de los años, las instalaciones derivaron su uso para convertirse en bodega, cabaret y finalmente, discoteque, que es como lo recordamos algunos de los que nos recreamos en este lugar, nosotros, los de veintitantos, bordeando los treinta e incluso más.  Un día nos cerraron El Carrera, pero no lo pudieron asesinar.

Dos candados cierran violentos el paso a la escalera donde el guardia te pedía el carnet para entrar, donde la música retumbona llegaba primero al estómago que a los oídos y donde el “asmi, asmi, asmi”, triple aplauso, de Morrisey -cantado por nuestros pares- comenzaba a subir de volumen al acercarnos a la pista central. Dos candados y un chimbombo vacío de pipeño ven mis ojos esta noche en la puerta del Teatro Carrera o Discoteque Alameda, como pasó a llamarse los últimos años. Casi me voy cabizbaja, pero menos mal miro hacia el techo. Entonces, me doy cuenta de que queda un vestigio importante de la vida y del nombre de este lugar.
Una gran T y una C se entrelazan y me muestran el logo del espacio. Uno que antes no conocí, porque jamás levanté la vista. Entonces, se tenían otras preocupaciones más que contemplar detalladamente los alrededores o simplemente no éramos capaces de hacerlo. Más bien, queríamos sentir los lugares. Y eso era justamente lo que hacíamos aquí. Hacíamos digo, permítanme adueñarme de alguna de estas noches.

El menú de fantasía
Se rumoreaba una serie de peligros inminentes: golpiza nazi, agujas con VIH, redada de carabineros y claro, que le echaban alguna droga al copete -alguna similar a la burundanga, ahora popular en las recreaciones policiales “del matinal”. Pero he aquí algunos de los ingredientes indiscutibles de una noche de viernes: identidad falseada, terremotos, tribus urbanas, personajes inolvidables, alcohol de más en el cuerpo, besos a veces, toqueteos a lo mejor (o a lo peor), canciones estrella, un cubo en el que todos podían lucir su estética y/o coreografías, pasos fugaces por el rincón oscuro, y por supuesto, la planta de los zapatos/zapatillas adheridas pegajosamente al suelo. Quizás por esto era tan difícil salir de ahí.

vía fotolog.com/teatrocarrera

Cuando las reglas cambiaron
Año 2003. Al principio no te pedían carnet. No importaba que tuvieras 15 años y quisieras divertirte como “adulto joven”. Concepto que por supuesto, despreciabas, porque intuías que el desenfreno era parte de la edad. Pero era obvio que la cantidad de alcohol que ingerías, se rebalsaba en tu organismo inexperto, también era evidente que jugabas a que era muy tarde en la noche, pero en realidad eran las siete de la tarde en un lugar donde cerraban a la una de la mañana. Pero esto duró sólo algunos meses.

1, 6, 3, 1, 7, 2, 5, 6, raya, 9. Cumpleaños: 25 de junio. Signo zodiacal: Cáncer, edad: 18 recién cumplidos (15 ó 16 en realidad). Luego de haber ensayado por largos cinco minutos una identidad ajena, venía la parte seria: enfrentarse al guardia. Si lograbas que no descubriera que la cara totalmente distinta que salía en el carnet no era la tuya, entrabas triunfante y la noche “era tuya”. La entrada iba subiendo semana a semana. Además, el horario de cierre ya era a las cinco de la mañana.

Nadie sabía por qué, pero sólo por $500, los terremotos –cuya fórmula era tan secreta como la de la Coca-Cola- te dejaban más huasqueado que las piscolas que te tomabas antes de entrar al brillo. Y aquí la palabra calza perfecta: “brillo” ¿quién no se sentía brillar en esas noches donde el rouge debía ser retocado cada par de horas? Se admite un no como respuesta, porque tal vez era un glamour súper pobre, pero auténtico, eso sí. Aunque no fuéramos ni ingleses, ni punkies de los setentas, ni góticos…

Idilio a oscuras
Nos apuramos a recordar muchas canciones que no nos pertenecieron: las hicimos nuestras. En la pista central, en el ambiente gótico, en las escaleras o en los baños, cada vez que se oía Ask me de Morrissey, Comon people de Pulp, cualquiera de Blondie y Placebo -aunque algunos quieran olvidarlo-, y por supuesto, algún tema más panqui, de los Clash o los Ramones, se producía un griterío o un slamcito.

Había pocas cosas prohibidas en este lugar. Los quince, la música, las inseguridades, las hormonas desquiciadas, una que otra feromona introducida en algún tramposo perfume y el alcohol, daban como resultado una sustancia abrasiva. Querías volver a ir. Se respiraba “amor”. De todas las especies, en conjunto o de a pares. Todo era propicio. El aroma dulzón del ambiente, las paredes sudorosas, el maquillaje corrido de los rostros entusiastas…

Si tenías buena, o mala suerte (allá tú), alguno de tus amigos te desafiaba a pasar por el rincón oscuro (y casi escucho música tenebrosa de fondo cuando escribo “el rincón oscuro del Carrera”). Las paredes de esta arista subterránea se parecían a las de los piratas del Caribe de Fantasilandia: con brillitos que no alcanzaban a iluminar bien las escenas. Si prendías tu celular, podías ver cosas que nunca habías visto, en todo su esplendor y claro, conocerlas, si tenías 15 años. Podías hacer lo que quisieras en realidad, pasar rápido o detenerte algunos minutos.

Nosotros los “raros de la pobla”
Semana a semana algunas caras se repetían y empezabas a identificar a los comensales. El Marilyn Manson chileno (que daba un poco de miedo), la chica del látigo, que daba golpes frenéticos en el suelo cada vez que sonaba Du Hast de Rammstein (canción que se repetía al menos dos veces en los distintos ambientes). Otro, era el abuelo gordo rockero que usaba una champa de pelo crespo canoso y una chaqueta de cuero sin mangas y sin polera. Y el “del pito”, personaje que variaba, pero siempre hacía sonar rítmica y enfermantemente el pobre instrumento musical. El resto, tenía una identidad menos definida, entre brillo, vuelos, caras blancas, faldas de tul y pantalones rotos ajustados. La pasarela juvenil chilena se desplegaba en el barrio República. Una media rebelde, media flaite a veces, media prestada, pero jugada.

Estado actual Teatro Carrera

Una amiga me decía que en el Carrera se juntaban todos los “raros de la pobla”. Una categoría que me parecía muy despectiva, pero a la vez jocosa. No todos eran marginales, claro, pero muchos nos sentíamos así, una gotita marginal. Parte de un undergroundcito chileno, bueno, divertido, ameno y a veces peligroso.

Después de esas noches, donde probablemente tus papás creían que andabas en la casa de una amiga/o, simplemente te ibas a tu casa o a donde fuera, pero todo terminaba. A veces sentías que no pasaba “nada” hasta el viernes siguiente. En el Teatro Carrera los vicios comenzaban a alojarse a una edad temprana. Y para muchos este lugar constituyó un buen vicio, creo, porque ¿qué cosas tan terribles se pueden hacer a los 15? Bueno, varias.

El punto es que a los vicios cuesta matarlos. Suelen volver. Tal vez varios comenzaron a beber sus primeros tragos aquí, sus primeros pitos, sus primeros cigarros, sus primeros todos reunidos en un sólo lugar. Aunque sus puertas estén cerradas desde el 2006 y no se oiga ni un solo “asmi” saliendo de sus paredes, este lugar sigue vivo en nuestros vicios y aceptémoslo, en la arteria adolescente de nuestro corazón.

57 Comentarios

  • E S C A P E

  • Siempre quise saber que había bajo el escenario…. salia y entraba gente…. saludos

  • era locación privilegiada para la BLADE criolla que seguimos esperando…(olguin no dio la talla)

  • Es como recordar cn tus mejores amigos de la época, me acuerdo de lo mismo… algunas cosas más claro está..

    como esos rinconcitos para la subida a los baños creo, ese aroma a incienso, que incluso cuando lo huelo en otro lado me traen carreraRecuerdos jojo.

    <3 Amé el texto!!! CongratZ!

  • Me encantó el artículo…. me hizo recordar mucho aquellos lugares en que pasamos nuestra adolescencia imponiendo “autenticidad”.

    Soy de Concepción, nunca fui a aquel teatro… pero me hizo recordar aquellos “antros” que alguna vez existieron aca…

    gran artículo =)

  • notable artículo y notable lugar …sólo de escuchar el día martes:-oye qué haremos el viernes?? vamos al carrera- la semana se hacía más corta…

  • Ferpecto Auxilio, gracias por el re.cuerdo!
    =)

  • Qué tiempos señores y señoras, que vivencias más maravillosas. El relato de la autora me hace volver a aquellos días, esos aromas-agradables y no tanto- el controneo en la pista y la euforia vivaz y hambrienta de sólo pasarlo bien, sin importar la caña o los trabajos de la U.
    Se agradece el recuerdo…

  • Ese teatro me encantaba. Fui de los primeros en ir cuando fue convertido en “Alameda Discoteque” (principio de los 90′ debe haber sido), de manos del mismo dueño de la discoteca blondie.

    La arquitectura del lugar me embriagaba (no el alcohol pues se medirme), sus adornos rococó (o como sea que se les llame) le daban estilo. Subir al tercer piso (cuando se podía y dejaban) para sentarse en sus graderías a descansar, pololear, hablar o sólo escuchar o ver los vídeos musicales como si estuvieses en un cine… eso no existía en otra discoteca.

    Lamento saber que ya no existe, así como lamento la muerte de la discoteque “Gelatería Baruffinos” (la única del sector centro-sur que funcionaba durante el régimen militar) o de varias otras hoy desaparecidas.

    Debo ser el más viejo aquí posteando (45 años) sobre este lugar desaparecido, pero todos hablamos con la misma nostalgia y en eso compartimos el mismo sentimiento.

  • como no recordar si hasta bailabamos el “bailen sin cesar” con la pantalla gigante mostrando 31 minutos y despues portishead y morrisey con “ask me” , o rage against the machine “la guatona tetona”

    buenos tiempos, bien rancios pero buenos

  • ♫ asmi asmi asmi haha
    NOTABLE…concuerdo con el comentario del incienso..me pasa lo mismo, y siempre lo reconozco y viene un flashback de todos- o al menos de su mayoría-los momentos.
    Faltó si poner la muerte prematura del carrera, cuando se llenó de pokemones…

  • Qué maravillos retrato de un momento.
    Yo estaba en ese grupo de pendejos que íbamos todos los viernes y vaya, cómo no, si cumplía todos los requisitos: la entrada era gratis (al principio), o muy barata, no te pedían carnet, empezaba temprano y el copete era muy barato.
    MUY BUENO, recuerdo el sector dark en el segundo piso, jajaja, y los balcones. Ahhh, qué tiempos!

  • Me acuerdo siempre de una chica que le hizo una felacion a un tipo en el tercer piso Gotico, las amigas la pescaron de un ala y la sacaron, estaba media Borrashita…O_o

  • Ganas de llorar, no puede ser mas real.
    :)

  • Se me ponen los pelos de punta al leer el artículo, tantos recuerdos, tanta nostalgia!! La primera vez que fui al carrera fue en el año 2002, tenía apenas 13 años, y de ahí no paré hasta que tenía 16 aprox xD cuando se pusieron mas brígidos con el carnet… recuerdo que SIEMPRE entraba con distintos carnet, obviamente no míos… una vez incluso entré con el de una niña que en ese entonces tenía 21 O_O y no nos parecíamos en nada, pero igual los guardias me dejaban entrar…y con mis amigos siempre nos prestabamos los carnet.. una vez que entraba, iba hasta la pista gótica, y desde la ventana que daba hacia la Alameda lanzabamos nuestros carnet hacia abajo, a los otros amigos que aún no podían entrar xD…. también recuerdo como si fuera ayer cuando entraba por esa escalera y se sentía el asmi-asmi-asmi, o disco 2000, o every me and every you…. también recuerdo que conocí a millones de personas la raja… Sebastian (el Marilyn Manson chileno), la Leo (la del latigo, que me presentó por primera vez la música Industrial y EBM), el Adrián (el niño del pito, que era infaltable todos los fines de semana, sobre todo cuando ponían temas como superstylin)… tanta gente! tantos lindos recuerdos… ahí también se inició mi “etapa gótica” que claramente ahora ya se terminó para mí… conocí mucha música bkn Dark Wave, Industrial, Electrodark…gracias al DJ Angel, de la pista dark…. también recuerdo clarito el olor del incienso NAG CHAMPA, y cada vez que lo siento me transporto al querido Carrera…
    En fin…los mejores carretes de mi vida fueron ahí :P… la mejor música…la gente… el ambiente que de lo rancio y tóxico que era, llegaba a ser bkn…

    Saludos a todos, y felicitaciones por el artículo, buenísimooo !

  • y que piensan ahora que esta a punto de reabrirse como restaurante?

  • Triste, no sé… a lo mejor se vuelve un restaurant increíble…y si venden terremoto? tal vez el lugar tiene algo. Qué pena pues, no te gustaría escribir un segundo texto? emm y cuándo se abriría este restaurant?

  • RAYOS! que recuerdos!! yo tbn fui desde el 2002, hubo un tiempo en el que no cobraban y la baltica de litro estaba a 700, era pendejisimo iba en 3° medio! iba con mis compañeros de curso (eramos 7) todos heteros, pero saliamos mas que arriba del balon, y nos hicimos fanaticos del brit pop ahi!!! gracias y si algun dia lo abren, seré el primero en la fila, lo prometí

  • y luego en la semana desesperadamente tararearle a tus amigos “alguien conoce esta cancion you spin me round round round lalalalalal” hahaha hasta que la encontrabas u,u

  • aaaaaiiiiiiiiiiii… nostalgia con cuática!

  • Completamente identificado.

  • Que maravilla de relato, que maravilla de tiempos, creo que a todos los que leimos esto nos salió una risita de nuestra boca y el comentario .- HHHoooo toda la razón.- jajajaja que lindo, estoy feliz de haberlo conocido, de haber sido parte de esa extraña raza como le llamaban algunos, pero todo termina y si alguna vez vuelve a existir un lugar asi, de seguro esta tribu se va a volver a juntar sea la edad que sea, los quiero a todos los que fueron al carrera jajajaj… un beso y un abrazo..

  • El que reabra el Carrera, se vuelve millonario.

  • que vuelva carrera! que vuelva!

  • todo.lo.que.se.comenta.es.tan.cierto….eso.de.NAG-CHAMPA..ufff….pero.de.lo.que.si.es.cierto.era.que.hechaba.ropa.de.calle.en.mi.mochila.para.luego.irme.directo.al.carrera.por.la.tarde…y.encontarme..con.todos.esos.Brian.Molkos..jajaja..que.lindos.recuerdos..

  • Que lindos recuerdo!! nunca lo olvidaré

  • BIEN LEMEBEL PARA ESCRIBIR, PERO SI, HAY HARTO DE VERDAD EN ESTA CRONICA. SENTÍ NOSTALGIA, SENTÍ EL CALOR DE ESTAR DENTRO, Y EL FRIO Y EL MIEDO DE SALIR A ESAS MADRUGADAS DONDE AL FINAL, NADIE SABIA QUE ERA, NI COMO SE LLAMABA, NI A DONDE IBA.

  • cuatico siento el olor a nag champa y recuerdo de inmediato al carrera
    recuerdos demasiado buenos!!

  • CTM, que recuerdos wm, los slam, la pista gotica que tocaban NIN, Skinny Puppy, Dimmu Borgir, y luego Dead can Dance, Diva Destruccion y Malice Mizer xD con ese olor a nag champa inolvidable jjejeej

    pista central podiai vacilar desde kylie minogue hasta rage against the machine hahahahaa notable

  • Totalmente emocionada.. y pensar que no me lo perdia ningun dia. Esperaba con ansias volver al carrera y ser libre… me encantaria que volviera abrir sus puertas a la maxima libertad de expresion… aun lo extraño demasiado no existe lugar como aquel.

  • tratando hoy de recordar el nombre del teatro en donde se realizó un festival punk el primero de mayo de 1996 con el otro yo, panico, machuca, etc me encontrá con esto y ciertamente si nunca fui cliente recurrente, si frecuenté muchas veces esas discos alternativas como la blondie, casa club y demases… me hizo sentir ese olor a cuero de las chaquetas, a ron cabezón… los baños mixtos…. la manoseada de la revision en la portería….realmente notables momentos que quedan en la retina

  • CUANTO SE EXTRAÑA EL CARRERA!!!

  • Ahora de abrió el teatro carrera pero como pub parece hoy pace por hay y vi abierto y bien decorado en fin espero saber mas de eso por eso mañana iré ha dar una vuelta

  • de puro nostalgica cree un grupo en face “yo tambien fui a teatro carrera”

  • Teatro Carrera abre sus puertas amigos para que vengan a disfrutar de unas Ricas Pizzas, Jugos, Bebidas y Coffee.

    Ubicado en Alameda #2185 Barrio Concha y Toro, Metro República. Síguenos en nuestra Fanpage para conocer mas detalles!

    https://www.facebook.com/teatrocarrera2185

    Los esperamos !!!

  • ooooohh casi lloro… pero que buena descripción de las sensaciones, canciones, personajes y siiiii hasta el enfrentarse al guardia !!!! jajajajaj con el delantal en el bolso y un cuaderno llegar ahí ala puerta y pasar el umbral y sentirse genial!!! jajajjaja que buenos 15 años!!!!1

  • y no hay un equivalente ahora? … estoy buscando algo parecido, pero como que nadie habla algo asi como… me recuerda al carrera .. ñeee

  • que tiempos aquellos, yo tenia justo 15 años cuando iba a carretiar a ese antro, iba con unos compañeros del colegio que eran de la misma onda, yo en ese tiempo me las daba de punk, para después creerme new brit wave jajaj, mis amigos la mayoría gotico, pero se pasaba super bien que recuerdos tan lindos, te faltaron eso si personajes como la monja rapera y la chica que se creía siouxsie y tantos mas que fueron conocidos de antaño, un abrazo.

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