Imperio perdido — 09/11/2012 15:06

11 de septiembre: Las casas y edificios de un pasado que sigue presente

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A veces un lugar habla más que un rostro. Habla más que un procesado o imputado. A veces una casa tiene las verdades en sus paredes, en el piso o un sótano lleno de polvo donde se esconde una huella digital. Y esas verdades salen a la luz ante peritos de investigaciones, un hijo que perdió a su padre o una esposa abandonada. Este 11 de septiembre, les dejamos un recorrido por aquellas casas de Santiago que fueron centros de tortura, detención o asesinato.

11 de septiembre de 2012 en Santiago. En TDB decidimos recorrer algunas de las casas que hace 39 años (o menos) funcionaron como centros de tortura, detención o asesinato en la comuna. ¿Por qué? Porque no podemos olvidar que muchos septiembres atrás, así como hubo carnaval y fiestas, también corrió sangre. Muchos de los detenidos eran militantes de izquierda, pero también otros que eran dirigentes sindicales, campesinos y pobladores. Los inmuebles tuvieron destinos contrapuestos: mientras que algunos son oficinas de las Fuerzas Armadas o Carabineros, hay otros que fueron recuperados por los sobrevivientes y sus familias como sitios de memoria y espacio para las nuevas luchas.

Clínica Santa Lucía: La casona ubicada en Santa Lucía 162, frente al cerro del mismo nombre, cuenta con tres pisos y una especie de buhardilla, en donde se mantenían aislados a los prisioneros. Esta zona, creen los investigadores de la comisión, se ha mantenido casi intacta desde los setentas. Y quizás es verdad, por la tensión se siente en el ambiente: las ventanas selladas o con rejas, el calor del lugar, el piso sucio y con manchas oscuras…

Hasta 1973 fue sede del MAPU. Luego pasó a manos de la DINA, que manejó el lugar como una clínica clandestina hasta 1977. El recinto funcionaba como clínica para los funcionarios de la DINA, pero según lo indagado por las comisiones Rettig y Valech, también llegaron al inmueble prisioneros que habían sido torturados en otros centros y que eran recuperados en la clínica, para luego ser devueltos a las sesiones de interrogatorios.

Gracias a testimonios recientes, se ha sabido que además de ser tratados médicamente, algunos prisioneros fueron torturados y asesinados en el lugar. Uno de los métodos de asesinato era una inyección letal hasta provocar un paro cardiorespiratorio a la víctima. Hasta el momento, los investigadores de la Comisión han podido identificar a 20 personas que permanecieron allí, pero continúan con la investigación de nuevos casos.

Después de 1977, los datos se vuelven nebulosos hasta la vuelta de la democracia. Allí se habría instalado una asociación gremial, pero no ha quedado claro aún el origen de esta agrupación.

En 1991 el lugar fue cedido a la Comisión Chilena de Derechos Humanos, a cargo del abogado Jaime Castillo Velasco. A pesar de que la comisión ya no emite informes mensuales sobre las transgresiones a derechos humanos, como lo hizo durante la dictadura, sí continúa trabajando en investigación de casos de desaparecidos y atendiendo público para consulta de archivo. Además, mantiene una exposición permanente de artistas nacionales e internacionales, que dedicaron sus obras a retratar y denunciar causas de derechos humanos. Entre las pinturas hay cuadros de Bororo y Balmes, además de pintores extranjeros.

Clínica London: ubicada en Almirante Barroso 162, la numeración actualmente nos lleva a una sede de Inacap. El edificio original ya no existe, a pesar de las protestas de vecinos y movimientos sociales por mantener este pedazo de historia reciente del país.

Luego de que la Clínica Santa Lucía fuese deshabilitada, sus funcionarios y equipamiento se trasladaron a Clínica London. El recinto tuvo la misma función que su antecesor: mantener vivos a los prisioneros y atender a funcionarios de la DINA y posteriormente la CNI. Algunos de los funcionarios de la clínica aparecen involucrados en el asesinato de Eduardo Frei Montalva, por lo que se cree que en el inmueble hubo algún grado de manejo o experimentación con gas sarín u otras armas químicas.

Juan Antonio Ríos N°6: Fue ocupada por la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA) en 1975. Según la web de Memoria Viva: “Este centro de tortura está estrechamente ligado con la desaparición de José Alejandro Campos Cifuentes. José Campos y su amigo Luis Quinchavil Suárez habían sido detenidos como parte de la “Operación Cóndor” por gendarmes argentinos en la frontera y entregados a la policía chilena”. Actualmente al llegar a la dirección, te encuentras con que es parte de las dependencias del Ministerio de Bienes Nacionales. Pero la Fuerza Aérea aún se mantiene en esa calle. Unas casas antes de llegar a la Alameda, al comenzar la calle Juan Antonio Ríos, se halla un antiguo edificio en la numeración 56, dependiente de la FACH.

Londres 38: Hasta el 11 de septiembre de 1973 este recinto fue una sede comunal del Partido Socialista. Posteriormente pasó a ser un centro de detención y tortura entre 1973 y 1975. La casa era conocida como “Yucatán” entre los funcionarios de la DINA. En el lugar aún se pueden apreciar las llaves de agua en las habitaciones, al lado de enchufes, muchas veces usados para aplicar electricidad a los detenidos. Se sabe que en este lugar se comenzaron a depurar las técnicas de tortura que fueron aplicadas durante 17 años por el régimen. 96 personas desaparecieron en Londres 38, dos de ellas mujeres embarazadas. En las salas que antes sirvieron para interrogatorios, ahora conviven fotos de estos detenidos junto a fragmentos de cartas y poemas.

Luego de ser ocupado por la DINA, allí funcionó el Instituto O´Higginiano, relacionado a ex-uniformados. Desde hace un años y medio, una corporación de familiares de detenidos recuperó el inmueble como un espacio de memoria y de conexión con movimientos sociales. “Queremos que sea un espacio de memoria abierto a la comunidad, que mire hacia el presente”, explica Livio Pérez, quien trabaja en el ex centro de tortura donde actualmente se pueden realizar visitas guiadas y ocasionalmente asistir a talleres y exposiciones.

La corporación se ha propuesto mantener la infraestructura del lugar fiel a la forma que tenía en la década de los setentas. Gracias a eso, se han logrado encontrar huellas digitales y restos biológicos de personas en el inmueble, a través del trabajo de peritos forenses expertos en ver más allá del polvo y los años. Un hecho poco usual, ya que muchos de las casas donde se realizaron detenciones y torturas no han podido ser periciadas.

Este martes 11 de septiembre, a las 18 hrs se realizará una velatón por aquellos que fueron perseguidos y asesinados en este lugar.

Academia del Ejército, San Ignacio 242: El lugar continúa siendo un recinto militar, custodiado con cámaras, detectores de movimiento y soldados, en medio de un sector residencial, poblado de edificios habitacionales. Fue identificada como recinto de detención e interrogatorios en el informe Valech. A pesar de los años y las investigaciones judiciales en Derechos Humanos, es poco lo que se ha logrado recabar sobre quienes pasaron por ese lugar.

La Firma: Ubicada en calle Dieciocho 225 y 229, fue usada por la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR) y por el Comando Conjunto.

Se sabe poco del Comando Conjunto, grupo constituido por funcionarios de la Fach, la Armada y Carabineros que salió a la luz luego de una entrevista que realizó la periodista Mónica González a uno de sus agentes en 1984. En dicha entrevista el agente del Comando Conjunto, Andrés Valenzuela, señaló: “Después, el Ejército optó por no operar con nosotros y empezaron a trabajar aparte. Nosotros seguimos trabajando igual con la Marina y Carabineros. Luego nos fuimos a trabajar a la calle Dieciocho, en el ex edificio del Clarín, que ahora pertenece a DICOMCAR. Ahí teníamos a los detenidos. De ese lugar sacamos a los que mataron en la Cuesta (Barriga) y ahí también cayo detenido (Carlos) Contreras Maluje”.

El edificio que antes del golpe de estado fue del diario el Clarín, hoy pertenece a Carabineros de Chile.

2 Comentarios

  • Excelente reportaje, gracias.

  • Para no olvidar nunca,desde Ecuador sentimos como propia esta desgracia del pueblo chileno(SEP 11 1973) , sin embargo he podido ver la suerte que tienen en chile los asesinos torturadores y chupa bolas de la dictadura como el guaton don francisco y la guatona patricia entre otros.
    saludos amigos desde QUITO.

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