El bazar — 07/05/2012 17:36

Santiago triste: Miradas a una ciudad oculta

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Tres lugares para caminar a la deriva: Zenteno, Capuchinos y la Autopista Central. Espacios húmedos, oscuros, indeterminados: una periferia desconocida.

Portada de Guías/ Zenteno (Santiago Centro), 18:00 horas
Camino por Zenteno hacia una calle corta que me lleva al edificio de la FACH. Aparece algo similar a un atajo. La calle se llama “Portada de Guías”. Es estrecha y extensa, contenida por edificios de aproximadamente 25 metros de altura. Aparecen una serie de containers enlazados sin tener un centímetro de aire entre medio. El hecho de que sea un edificio de las Fuerzas Armadas lo transforma en un espacio de tensión, porque a pesar de que las calles son de uso público, está controlada por policías armados que rondan casi invisiblemente y en horarios desconocidos. Aparece un policía. Salgo.

 

Por Cristóbal Espinosa

Capuchinos / Bandera, 19:00 horas
Una pequeña botella de Ron Silver y restos de una empanada descansan sobre la puerta de entrada de una construcción que pareciera ser una vivienda. Me encuentro cerca de la Plaza de Armas y de una galería de topleras colombianas. Sospechosamente el lugar es silencioso. La calle, de adoquines. El cielo, un tajo extenso, me entrega la poca luminosidad que queda y es lo único que me ayuda a continuar. Un solo farol parpadea, como agonizando. Me quedo.

Por Cristóbal Espinosa

Autopista Central / Huerfanos, 20:00 horas
“Isa, te quiero. Atte: Y.”, una declaración de amor me recibe junto a tres perros, dos hombres que duermen bajo algunos cartones y alguien en bicicleta. El lugar es como un pequeño jorobado, debo treparlo para llegar al puente y poder cruzar.  Miradores de la nada. Subo al primero.

Por Cristóbal Espinosa

PANORÁMICA

 

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