A lo bonzo — 12/20/2011 16:08

“El corazón estará en el dormitorio”

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Desordénate el pelo y revuelve las sábanas. Hoy, abrimos las puertas de nuestras habitaciones en Tiempo de Balas de la mano del libro “Historia de las alcobas” (Fondo de Cultura Económica) de Michelle Perrot.

Ilustración: Garvo (flickr.com/holagarvo)

Hubo un momento en que varios de los Tiempo de Balas tuvimos sarna. Durmiendo en camas,  en el suelo o en sillones rojos –ásperos y un poco incómodos-, esparcimos los ácaros por todos los rincones que explora el libro “Historia de las alcobas”   (Fondo de Cultura Económica): noches, lechos y orígenes de epidemias.

De antemano me pareció interesante la recopilación que realizó Michelle Perrotno sólo por un afán curioso, sino también porque no deja de ser revelador escarbar un poco más en la vida privada de Occidente. Y más aún, en cómo las camas y los dormitorios -los espacios más íntimos- son un reflejo de cómo la sociedad y los núcleos sociales se mueven.

“Este libro es una contribución a la historia de la noche, una noche vivida en lo interior (o interiorizada), con los sonidos amortiguados de los suspiros de amor, del paso de las páginas de un libro antes de dormir, del crepitar de la pluma sobre el papel, del tecleo del ordenador, del murmullo de los soñadores, del maullido de los gatos, del llanto de los niños, de los gritos de las mujeres maltratadas, de los de las víctimas, reales o supuestas, de los crímenes de medianoche, de los gemidos y las toses de los enfermos, de los estertores de los moribundos. Los ruidos de la habitación componen una música extraña”, dice Perrot en el texto.

Como enfermos de sarna, familiar nos fue el dormitorio común de finales del siglo XVIII, origen de las epidemias, donde los lechos “parecían auténticas montoneras donde la gente quedaba literalmente sepultada y cuyas sábanas rara vez se cambiaban”.

Recordemos también el antecedente del apartamento soviético, donde muchos obreros dormían en los mismos talleres o las fábricas en que trabajaban.  Pronto los pasillos de estas viviendas se convirtieron en un “lugar de los rumores, de las conversaciones, y también de las disputas, porque aquella promiscuidad hacía imposible cualquier clase de intimidad (…) Nadie escapaba a la observación, a las habladurías y la influencia del grupo”. Luego, la revolución bolchevique se encargó de que estos trabajadores vivieran en las mansiones aristocráticas y burguesas.

La alcoba o cómo sólo en Chile le llaman: “la pieza”. Este es el lugar donde nos revolcamos jugando, donde también dormimos o lloramos, leemos y escribimos, igual de importante que la oficina o las calles.

Finalmente, me quedo con la cita de Perrot a los cuadernos de Gustave Flaubert: “El corazón estará en el dormitorio; por detrás, los lugares donde lanzar fuera todos los odios, todos los rencores, todas las cóleras y toda la inmundicia”.

Si quiere un ejemplar de este íntimo, sucio, bello y revelador libro, no se olvide de narrar brevemente  alguna experiencia en su alcoba -o en alguna que le haya quedado guardada-. TIEMPO DE BALAS les tiene un regalo para esta Navidad, pero sin envoltorio. (Concurso cerrado)

11 Comentarios

  • ohhhh yo también tuve ácaros! quiero el librooooo

  • quiero el libro, mas no la sarna. cuando chica tuve piojos, cuando lola tiña y hace poco, sarna…pero ya se me pasó.

  • mi gato vive adentro de mi cama…

  • A mí me gusta mucho mi pieza, pero un día, un perro sin ojo y cojo se robó mi cama, a veces me deja dormir con él, todo depende de su necesidad de cariño, a veces me quedo yo durmiendo en el piso, a su lado, esperando que se levante para que me de cariñitos.

  • Historia de cama. Tengo fiebre, mucha, mi mamá me pone paños fríos en la frente. Estoy delirando. Me imagino que los personajes de El Rey León están conmigo en mi pieza. Tengo peste. Sudo, tengo frío, muero de sed. Sigo delirando. Me imagino que Zazú vuela sobre mi cabeza, girando y haciéndome la guardia como un buitre. Tengo la boca seca, ya estoy desesperada con la deshidratación. Imagino a las hienas y a los leoncitos dándose chapuzones en una cascada gigante que sale en la película. Tengo la lengua pegada al paladar. La escarlatina me está matando. Lo único que atino a hacer para sobrevivir es pedirle a Zazú que me traiga una Sprite, pero no me pesca porque parece que es mozo de Mufasa nomás. Y siguen bañándose en Niágara sin mí. Es el colmo.

  • Una vez mi gatita anda muy simpatica y por eso la deje dormir en mi casa. Dormi placidamente hasta que un calor me despertó. El calor de la placenta y los bebes recién nacidos entre mis piernas.

  • Tuve una pesadilla en que las hormigas me mordían el cuerpo. Me desperté y eran sólo migas de las galletas McKay con manjar que me comí la noche anterior.

  • Mi cama es mi altar, por mucho tiempo con mi pareja (QEPD) convertimos nuestra cama en nuestro universo, desde ahi observabamos el mu8ndo, teníamos sesiones sin fin de conversación, mucha lujuria, arte de amar y creatividad, desde ese rincón aparecieron piezas de arte, obras amatorias, y mucha pasión.

    Además nuestras gatas adoptaron el lugar, la mas grande baila todos los dias para decir buenos dias, por otro lado la pequeña se acostumbró a dormir en el mouse pad del laptop, incomodando las labores, pero al mismo tiempo siendo ellas las convidadas de piedra de esa cama, que fue un templo del amor, pero que es ahora un lugar de recuerdos.

  • Comparto pieza con 3 hermanas por lo que nunca he experimentado eso llamado el “espacio íntimo” del hogar. Quizás leyendo las historias de alcoba antes de dormir pueda sumergirme y cumplir por breves momentos mi sueño de la pieza propia…

  • Me acabo de pegar una macaca, estoy tira’o en mi pieza, son las 2.30am, hace media hora dije que ordenaría esta cagá de pieza, pero pa qué? si soy yo quien duerme aquí y este desorden es identidad…
    Estuvo piola la macaca, intenté no ver porno y utilizar mi imaginación, pero es peluo con tanto seso fundido… aún así me motivé y mis manos tenían tetas, grandes, una vagina jugosa, completamente penetrable… una boca con unos labios bien rojos, y los 5 dedos, no eran más que piernas, depiladas, perfumadas, ricas…
    Mi pieza y mi macaca, lo que puedo decir hoy a esta hora, no es un buen momento, pero sacia, putamente sacia mi necesidad.

  • muy buenos dias acabo de enterarme de tu blog y la verdad es que me parece muy bueno no sabia de mas personas interesadas en estos temas, aqui tienes un nuevo lector que seguira visitandote a diario.

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