A lo bonzo — 04/12/2012 11:32

El Reality de Daniel: Huellas de discriminación y clasismo

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Ha habido progresos. Un homosexual ya no es “sodomita” ante la ley, o enfermo para gran parte de la siquiatría y últimamente todos hacen gárgaras con la tolerancia y la no discriminación. Pero ¿es lo mismo ser gay en San Bernardo que en Providencia, donde el joven asesinado quería irse a vivir? 

Fotografía de la Velatón de Zamudio. Por Paola Mosso.


Antes que la galería 100 del Cementerio General se llene de gente como en peregrinación islámica, sólo hay tres mujeres en el pasillo frente al nicho donde quedará el ataúd de Daniel Zamudio. Las tres llegaron pensando que la sepultación sería a las 11:30. Las tres tienen un pariente homosexual. Una habla de su hermano Samy, muerto a los 42 años. Dice que era muy querido en la población “6 de enero” de Recoleta. Pero le daba miedo salir sólo a la calle. Cuando un borracho lo golpeó disputándose una caña de vino, ella y sus hermanas fueron a pegarle de vuelta.

La mujer de melena rubia, rostro arrugado, labios y uñas largas rojas no entiende cómo alguien puede odiar tanto a los homosexuales: son tiernos, dulces, comprensivos, dice. “Las mejores amigas y los mejores peluqueros” dice y luego de que las otras dos compartan sobre todo este último juicio, cuenta que Samy además era muy respetuoso “hacía su vida por fuera, nunca llevó una pareja” dice.

Otra de las mujeres viene de Renca en bicicleta. Debería odiar a los homosexuales. “Hace tres años un colita apuñaló a mi sobrino Víctor Moya Garrido en la plaza Lyon, por negarse a darle un beso”cuenta. Pero al contrario no tiene nada contra ellos. Al contrario. Los conoce de cerca. Su mamá tiene un ahijado que es gay. Buena persona, muy alegre. Describe cuando hace reír a la familia con unas copas de más imitando a una vedette. Es tan alegre que cuando las vecinas están deprimidas o enfermas, lo mandan a buscar para que les suba el ánimo.

Comienza la caravana .“Ni que fuese el Presidente tantas flores”, comenta una de las mujeres. “Cuando se muera el Presidente yo no voy a venir” comenta otra. A corta distancia tres niñas observan como las desconocidas acomodan las coronas. Las tres tienen menos de 25 años. Son vecinas de Daniel Zamudio en San Bernardo. Las acompaña su padre y explican por qué no vienen junto a la multitud del cortejo. “Mucha de la gente que ahora aparece en la tele hablando del Dani, en verdad no lo querían. Por eso preferimos venir aparte” cuenta Nataly.

“VÁMONOS A PROVIDENCIA”
Nataly agrega que en el último mes Daniel insistía a cada rato con que se fueran a vivir a Providencia. Pero ella no podía acompañarlo porque no tenía trabajo. La idea de vivir en el sector oriente de Santiago estaba siempre presente en sus planes. Incluso cuando improvisaba como actor. “Señora hola, venimos de Providencia y nuestro Jeep se quedó en pana ¿podría vendernos una cerveza?” recuerda su amiga riéndose, sobre una ocasión en que fueron a la playa en Ventanas. Aunque no en un jeep, sino en un furgón. Tampoco vienen de Providencia, sino de la Villa Loncomilla en San Bernardo.

PELUQUEROS Y MAQUILLADORES
Nataly recuerda el humor ácido de su amigo, “pasábamos por las casas más caras de San Bernardo y él decía ‘mira esa casa la acabo de comprar para mi nana’ o se burlaba de la gente que hablaba mal en la televisión, los corregía” dice.

Víctor Hugo Robles, autor de Bandera Hueca: historia del movimiento homosexual de Chile dice que Daniel Zamudio se puede comparar con “los homosexuales que viven en el campo y quieren venir a la ciudad para buscar oportunidades, conocer gente, encontrar el amor. Pero la discriminación todavía es muy fuerte. Al menos en el barrio es más evidente. El maricón de mi barrio era yo. En los sectores acomodados, es más soterrada, hipócrita. El homosexual puede ser peluquero, maquillador, pero nunca profesor, militar o político”. O actor y personaje de televisión. Que era la aspiración más fuerte de Daniel Zamudio. Nataly su amiga, cuenta que “nos encerrábamos en la pieza y grabábamos con mi cámara un reality. El dirigía y asignaba los personajes, yo era Edmundo Varas y otra amiga que era cabezona Don Francisco, a veces era hiriente con los sobrenombres que ponía, pero siempre daba risa porque le achuntaba”.

Cada vez que un móvil de algún canal llegaba a la Villa, Daniel se las arreglaba para aparecer al menos en el tumulto. Por eso, cuando estaba hospitalizado en coma, Nataly le decía “Dani, tenis que recuperarte ahora que están todos los periodistas afuera”.

Muchas veces, cuando Daniel volvía tarde de Providencia o Bellavista, en su casa no le abrían la puerta. “Entonces nos golpeaba la ventana y lo dejábamos entrar, se quedaba a dormir en la casa, para nosotros era como un hijo”, dice Mario el padre de las niñas, que perdió un hijo de 28 años.

EL MERCADO NO DISCRIMINA
Desde fines de los 90 y especialmente en a partir de la década pasada, ha sido el mercado, más que la implementación de derechos civiles, el que ha aceptado ha dado visibilidad al mundo gay. El barrio alrededor del Museo de Bellas Artes, es ante todo un ghuetto de tiendas, cafés y restaurantes en los que pueden verse parejas del mismo sexo caminando de la mano.

El mercado no hace distinciones por orientación sexual, mejor si es un segmento acotado. Pero es igual de cruel “es normal que en el sistema neoliberal y consumista en el que vivimos, los homosexuales sean arribistas y aspiracionales, como gran parte de los chilenos” dice Víctor Hugo Robles.
Es razonable pensar que la situación es más difícil para un homosexual de Lo Prado, comunista y alejado del canon de belleza masculino, como Rolando Jiménez, que para un ingeniero civil, alto, de ojos claros y escritor con buenas ventas como Pablo Simonetti.

“BELLO, BLANCO, JOVEN”

Vía Emol

Para Oscar Contardo autor de “Raro: una historia Gay de Chile” no más clasismo en el mundo gay que en el resto de la sociedad chilena “ No hay una comunidad que actúe como manada y sobre la cuál se puedan hacer estratificaciones distintas al resto. Hay casos de ascenso como el de Luis Amador Guerra, Luigi. Peluquero en Melipilla, que fue muy querido por alguna gente de clase alta. Pero la situación es muy difícil para todos. En los 60, estudiantes de Derecho se agrupaban frente en Pío Nono, la Universidad de Chile para golpear homosexuales. Hace poco un abogado fue golpeado brutalmente pero no hizo la denuncia. Todavía apuntarte como homosexual sigue siendo un argumento para perjudicarte” afirma.

Como no recordar las “revelaciones” de Claudio Narea en Mi Vida como Prisionero, donde afirmaba que Jorge González mantenía una tensión homosexual, se sentía atraído hacia él y lo perjudicaba con brujería. González como buena estrella de rock jugaba con los rumores. Un amigo que estuvo emparentado con él lo vio en una fiesta con una camiseta que decía “Gay?”

Lo veo ahora en el estreno de “Joven y Alocada” la película chilena con las escenas de sexo gay más encendidas que se han hecho hasta ahora. Es una mujer joven, bisexual, linda y con dinero. Este es el ambiente al que Daniel Zamudio no pudo acceder. Donde ser homosexual puede ser una pulsión de moda, una garantía de refinamiento o “una mascota que está in” como dijo el escritor Pablo Illanes en una entrevista reproducida en Raro.

Lo cierto es que a ninguno de los gay que hay en el público sus padres los van a dejar fuera de la casa si llegan de madrugada.
Aunque durante mucho tiempo el closet en el mundo artístico local “estaba bien tapiado” como dice Contardo en “Raro” ahora, parece ser un medio donde se puede vivir tranquilo como homosexual. Lo puede decir parte del equipo detrás de la película y Javiera Mena, que participa con la banda sonora y un cameo.
La película fue vista por 6 mil personas el fin de semana de su estreno, por cierto que los productores de cine saben que una escena de sexo lésbico se vende mejor que dos hombres en la cama, y por eso sigue siendo más valiente la secuencia en La Sagrada Familia de Sebastián Lelio. Pero hay síntomas para pensar que las cosas están cambiando.

La derecha y no la Concertación prometieron un Acuerdo de Vida en Pareja, los diarios ya no tratan de “sodomitas” ni “maracos” a los homosexuales en sus notas, como en los ‘70 y ’80 y dejaron de mostrarlos vinculados exclusivamente al hampa y la marginalidad.; el Presidente no se atrevería a decir, aunque sea cierto, que “en Chile no hay simpatía hacia los homosexuales” como lo hizo Patricio Aylwin en una visita a Dinamarca. Todos desde las redes sociales, están de acuerdo en que lo de Daniel Zamudio no puede volver a ocurrir y hacen gárgaras con la tolerancia. Sumando, se puede crear la ilusión de que las cosas avanzan por donde deberían.

Pero los que realmente saben, dicen que no es tan así. Victor Hugo Robles asegura que “la gente se conmovió con Daniel Zamudio porque es joven, blanco y bello. Pero a las travestis que son prostitutas, feas y viejas, les pasa lo mismo muy seguido y a nadie le importa”.Contardo dice que falta mucho todavía “al oficinista gay lo van a seguir molestando en el trabajo, o desde la semántica hay cosas que corregir, tu mismo partiste esta entrevista haciendo una diferencia entre el clasismo de la gente gay y la gente normal”.

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